Vertidos en el Andarax

José María Sánchez Cañabate · Almería

 300715

La coalición Izquierda Unida ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente en protesta por los vertidos de residuos en el Río Andarax, que durante años han venido provocando plagas de mosquitos, además de suponer un riesgo importante para la salud pública y la incomodidad de los malos olores que afectan a la zona del río.

Niños jugando en el cauce del río, rebaños de ovejas pastando y paseando alrededor o aves que beben de esas aguas residuales son sólo algunos ejemplos de los riesgos que se están corriendo con una situación realmente difícil de comprender en pleno siglo XXI.

Desde Izquierda Unida culpan al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almería, desde donde abogan por abrir un proceso de diálogo. La realidad es que la se están produciendo vertidos en el cauce del Andarax y que las instituciones implicadas, locales, comarcales, autonómica y provincial, lo saben desde hace años y no se ha producido ninguna iniciativa para intentar evitarlo.

Desde luego que no vamos a jugar nosotros aquí a aportar las soluciones, sobre todo porque ello supondría arrogarnos a nosotros capacidades y potestades que nadie nos ha concedido. Pero la realidad es que extraña que entre tanto representante institucional y técnico no hayan podido encontrar remedio a un problema tan palpable, tan importante y tan perentorio como éste de los vertidos residuales.

Tiene toda la pinta de que la lucha entre colores políticos pueda tener bastante que ver en esa inacción, de la que habla Izquierda Unida en la justificación de su denuncia. No obstante, más que echarse culpas unos a otros, lo que deberían hacer es sentarse en una mesa, repartirse tareas y poner fin a esta situación tan poco acorde con los tiempos que corren.

Ya os digo yo que otro gallo cantaría, lamentablemente, si un mal día se produjera alguna desgracia, como una intoxicación por consumo de carne en mal estado, cuyo origen estuviera en estos vertidos; o una infección grave de alguno de los niños que juegan junto a los vertidos en el río.

Entonces, ‘sobre el difundo, el llanto’, todo el mundo se pondría manos a la obra para buscar soluciones. Pero el momento no es ése sino éste, el de prevenir y evitar que haya desgracias que no tienen por qué producirse.

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