Varoufakis, Syriza, Podemos, la deuda, los desahucios, la ley, mis 600 ‘pavos’ y la cara más dura que el cemento

Tomás López · Almería

 170215

El Ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, dejó ayer plantado al Eurogrupo en la reunión en la que tenían que tratarse las posibles salidas a la situación creada entre el país heleno y la Unión Europea. Una situación que se puede dibujar de muchas maneras, pero que al final no es otra cosa que los griegos pidieron dinero en su momento y ahora se niegan a pagarlo.

Es muy romántico todo esto de echarle una mano a un país como Grecia, hacer una quita (que dejen de pagar parte de la deuda) e incluso permitirles que se vayan de rositas. Todos estaremos de acuerdo en que ayudar al que lo necesita es un acto admirable. Pero aquí estamos hablando de cosas mucho más simples y a la vez profundas.

Resulta que cuando Grecia recibió el dinero para su rescate, quedó demostrado que la corrupción estaba generalizada en el sistema heleno, que allí se pagaban pensiones hasta incluso a quienes llevaban décadas muertos, que no hicieron ni estaban dispuestos a hacer ajustes para que su economía fuera sostenible.

En definitiva, los griegos han seguido a su bola, esa bola que les ha llevado a la ruina. Y en mitad de todo ello, han recibido ayudas económicas de otros países, algunos de los cuales, como España, estábamos tan mal o peor que ellos. Nosotros sí hemos hecho un esfuerzo. Hemos trabajado más para ganar menos, al objeto de poder ser sostenibles y competitivos, de volver a generar confianza, como primer paso para que el final de la crisis llegue a los ciudadanos (que luego llegará o no, pero ese primer paso era ineludible).

En cifras, cada español (bebés y ancianos incluidos) nos hemos gastado 600 euros en ayudar a los griegos. Y ahora este señor con cara de cemento, el Varoufakis éste, dice que no nos paga. Pues mire usted, no sé a vosotros, pero a mí me va a pagar. Porque paso yo muchas dificultades para llegar a fin de mes, como para que este hombre me diga ahora que se queda con mis 600 euros. Los demás podéis hacer lo que queráis, pero los míos los quiero; ¡y ya mismo!

El problema es que con tanto Syriza, tanto Podemos y tanto botarate y caradura suelto, hemos llegado a una situación en la que ‘todo vale’, y si no puedo pagar la casa que me comprometí a pagar, pues no pasa nada, que me la dejen ‘de gratis’ y ya nos veremos en otra.

Aquí, la gente que defiende todo esto no se da cuenta de que detrás de cada uno de esos casos no sólo hay una familia que pierde su casa, también hay gente que se lo ha currado mucho para poder tener una casa que alquilar. Y si ahora no hay que pagar los alquileres, nadie querrá invertir en viviendas para alquilar.

Al margen de que la ley está para cumplirla. Que sea justa y que se cumpla. Y no hay nada más justo que pagar lo que se ha comprado. Que ya está bien de ‘getas’ que lo ven todo muy fácil cuando esa ‘justicia divina’ que predican no les afecta a su patrimonio. El tal Varoufanis, que pague… ¡al menos mis 600 pavos!

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