Tierra de contrastes… también en el ocio y la cultura

José María Sánchez Cañabate · Almería

 280815

De Almería se dice, desde hace algún tiempo, que es tierra de contrastes, como antes se decía que es donde el sol pasa el invierno. No dejan de ser eslóganes, pero en ambos casos muy ciertos. Almería debe ser de las únicas regiones del mundo donde están tan cerca el mar y las cumbres nevadas, el desierto y los bosques, la pradera y las calas salvajes.

Pero no sólo en clima y paisajes es tierra de contrastes. Este fin de semana nos va a demostrar la variedad tan extrema que ofrece Almería también en cuestión de ocio. Como ya sabrás, si no vives en una burbuja, estamos de Feria en Almería. Hoy viernes, sin salir de la capital puedes elegir entre el bullicio de la Feria del mediodía y de la noche, los coches de choque, las multitudes y la Tere con su Tartana, ‘que vende hamburguesas como le da la gana’ y un concierto sinfónico de Raphael con la Orquesta Ciudad de Almería; sin apenas andar medio kilómetro.

Pero la oferta se hace aún más extrema, en cuanto a contrastes, si decides coger el coche o estás por el Levante, puesto que en una bellísima localidad de la costa de Níjar, Rodalquilar, se celebra la llamada Noche de Velas y Luna Llena, un ‘remake’ de la que se ha venido haciendo hasta ahora, que era de Velas y Estrellas, el día de las Perseidas o de San Lorenzo.

En este caso, la celebración se hace unos días más tarde y coincide con la Luna Llena. El pueblecito de Rodalquilar, famoso por sus minas que se explotaron hace décadas y que han dejado un patrimonio cultural que alguien debería poner en valor, se apaga y queda a la luz de la luna y de miles de velas que serán encendidas por todo su casco urbano.

Uno, que ha estado allí cuando era de Estrellas y Velas y que está seguro que el nivel de espectacularidad se va a mantener con la Luna Llena, no puede dejar de aconsejar a todo el mundo que acuda. Habrá mucha gente, eso sí, porque es una celebración que ha ido ganando fama con el tiempo, pero realmente merece la pena.

No digo yo que Raphael y la Orquesta de Almería no sea un buen plan, pero si me dan a elegir, no lo dudaría: el encanto del Parque Natural, la luz de la Luna Llena, las velas por todo el pueblo y el aire libre y puro no tienen parangón. Ahora, que cada uno elija, lógicamente.

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