¿Terceras elecciones?

José María Sánchez Cañabate · Almería

 280616

En la noche electoral, tras la amplia victoria del Partido Popular, sólo algunos, acaso los más perspicaces, percibieron la perversión de los resultados: Mariano Rajoy y el PP habían ganado las elecciones de forma amplia y contundente, pero sin mayoría absoluta, con lo cual necesitarán de un buen grupo de diputados que se abstengan y voten a su favor para poder reeditar gobierno.

La realidad nos cuenta que todos los partidos que tras las anteriores elecciones no permitieron el gobierno de la fuerza política más votada han perdido fuerza de una manera más o menos estrepitosa. El que más, sin duda, Ciudadanos, que ha pagado nada menos que con ocho diputados la inexplicada postura de su líder de no querer que el PP designe a su propio candidato, Rajoy, como hacen el resto de fuerzas políticas.

Pero los naranjas no son los únicos que han perdido fuerza. No mucho menos, cinco diputados, ha perdido el PSOE, que no parece tener claro que el coqueteo con Podemos puede arrastrarlo paulatinamente al papel de partido menor, que ja más ha jugado en toda su larga historia.

Y luego está Podemos que ha mantenido el mismo número de escaños, pero que ha perdido millón y medio de votos, aunque en su caso nadie podría pensar que sus votantes tengan la más mínima inclinación porque el partido morado pacte con el PP.

Así las cosas, alguien en el PSOE o en Ciudadanos podría pensar que es momento de aprender la lección y hacer una lectura más o menos racional de los resultados, que ahora recomendaría respetar lo votado por los españoles, hacer que gobierne el partido de los 137 escaños, pasar a la oposición para controlar su acción de gobierno y tratar de influir en ella como fuerzas necesarias para sacar adelante los proyectos en el Congreso.

Sin embargo, lo primero que se le ha escuchado a los miembros del comité del PSOE es que ni votarán a favor ni se abstendrán, a pesar de que algunos de los llamados barones del partido le hayan pedido ya a Sánchez que pase a la oposición y deje de bloquear la vida política, institucional, económica y social del país.

Por su parte, el líder de Ciudadanos, increíblemente, ha vuelto a insistir en que no contribuirá a un gobierno liderado por Rajoy. Y uno empieza a pensar que el señor Rivera tiene un serio problema de oído o de entendimiento, porque no debe haberse enterado de que el señor Rajoy ha sido el gran vencedor de las elecciones, el único que ha incrementado de manera notable sus votantes y sus escaños y el que aglutina todo el apoyo del partido más votado.  La única explicación que a uno se le puede ocurrir es que Rivera quiera perder otros ocho escaños en las próximas elecciones, dilapidando los 40 que tenía hasta anteayer y pasando a tener 26.

Así las cosas, si las posturas de Rivera y Sánchez son firmes y no un brindis al sol o un globo sonda de táctica electoral, habrá que empezar a manejar en serio la opción de unas terceras elecciones. También se ve que los líderes políticos no se han enterado de la escandalosa abstención registrada en los comicios del pasado domingo. A lo mejor están tratando de que no vaya nadie a votar. Cerca estamos.

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