Sobre la polémica del soterramiento y la Estación en Huércal

José María Sánchez Cañabate · Almería

 071217

Ya se ha liado parda con el tema del soterramiento y la supresión del paso a nivel de El Puche. Como es sabido, el proyecto, que fue anunciado hace ya tiempo, incluye que, durante el desarrollo de las obras, el tren deje de llegar a Almería capital y a la Estación Intermodal, deteniéndose en la Estación de Huércal Viator.

Esta decisión, que no ha contentado nunca a colectivos como la Mesa del Ferrocarril, ha tenido esta semana una contestación mucho mayor, con votos en contra de la oposición en el consistorio y una campaña de recogida de firmas on line para que esto no ocurra, es decir, para que las obras convivan con la llegada normal del tren a su destino habitual.

Desde el Ayuntamiento se ha explicado que ello no es compatible, salvo que sea a cambio de alargar enormemente el proyecto, además de otros inconvenientes.

Sinceramente, creo que en esta ocasión lleva toda la razón el equipo de gobierno municipal y también la sociedad Almería Alta Velocidad. Diez meses parece un plazo de tiempo bastante razonable para que los viajeros hagan el sacrificio de terminar o comenzar sus viajes en autobús lanzadera o en otra fórmula que se contemple para ello.

Querer evitar esta molestia no parece razón suficiente para cambiar el proyecto, si es a riesgo de alargarlo. Las molestias de esas obras no van a afectar sólo a los usuarios del tren, sino que serán para todos los ciudadanos y quienes no usamos el tren esperamos que dichas obras concluyan lo más rápida y ágilmente posible.

Hablan los integrantes de la Mesa del Ferrocarril de discriminación ferroviaria con Almería y, efectivamente, la hay y la ha habido siempre, desde que el tren llegó a España en el siglo XIX. Pero querer que la obra se acabe en un tiempo más que razonable, como son diez meses, a costa de que el tráfico del tren se corte durante ese período entre Huércal y Almería es algo que no supone ninguna discriminación.

Es más, los almerienses deberíamos empezar a pensar un poco más a lo grande y salir de esa especie de cerrazón que nos empuja a querer tenerlo todo a mano. Ir a la estacion de tren a Huércal es mucho menos que lo que tienen que hacer en muchas ciudades para tomar el ferrocarril.

Pero es que, además, no es una solución definitiva sino algo tempporal hasta que el soterramiento, demanda histórica y de muchas décadas en Almería, esté terminada. Sería recomendable un poco más de visión a quienes quieren presionar a los políticos y un poco más de ‘sentido de ciudad’, en lugar de mirar cada uno a su exclusivo ombligo.

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