¿Sobran trabajadores públicos en Andalucía?

José María Sánchez Cañabate  · Almería

 180314

Lo leíamos el domingo en un informe publicado por Ideal, acerca de la configuración y los datos de trabajadores públicos en la comunidad andaluza. El dato más sobresaliente de ese informe es el de que el 20% de los empleos andaluces pertenece a la empresa pública, desde ayuntamientos a la Junta de Andalucía, sin olvidar las diputaciones, las empresas públicas y también las representaciones de otras instituciones en la región.

Dentro de ese informe se detalla también que la Junta de Andalucía es la administración que, con diferencia, más empleo público sostiene, la mayor parte de él en la sanidad y en la educación no universitaria y también se constata que Andalucía es la comunidad con mayor empleo público en todo el país, a pesar de que en los últimos años ha reducido “la plantilla”.

El debate está claro: ¿sobran empleos públicos en Andalucía? Y profundizando en el tema, habría que saber si es posible reducirlos, si se realiza un cálculo concreto y real de los recursos privados que son necesarios para mantener este nivel de empleo público y si los gobernantes son conscientes de que el dinero público no sale de ningún otro lugar que de la generación de valor procedente de los ciudadanos y de la inversión privada.

Un debate que entronca directamente con la trayectoria que los gobernantes, no sólo en Andalucía sino en toda España, han descrito en cuanto a mantener un cuerpo tan importante de empleados públicos que, en definitiva y al final, suponen un granero de votos muy importante; un granero de votos que cultivar y cuidar, es decir, al que no molestar con cuestiones como la reducción de su propio número.

Al final, el análisis es profundo y uno de los interrogantes a los que se puede llegar es si no se habrá caído en el agigantamiento del empleo público por miedo al fracaso electoral, puesto que ello supondría una filosofía de estado basada en la ley de la pescadilla que se muerde la cola: ese agigantamiento no se puede detener por miedo a las urnas y el propio crecimiento desmesurado hace imposible que se acometa el problema, haciéndose éste más grande progresivamente, como una bola de nieve.

De momento, parece evidente que los recursos del estado impiden que se sostenga este nivel de empleo público, situación que se hace especialmente grave en Andalucía. ¿Se podrá detener? ¿Está todo el mundo de acuerdo en este diagnóstico? ¿Estáis de acuerdo vosotros?

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