Sin luz en el siglo XXI

Álvaro Fuentes Soler (foto Diario) · Almería

 260115

Hoy la noticia del día, en Almería, en España y en Europa, es el triunfo de Syriza en Grecia. Algo grave está pasando en nuestro Viejo Continente para que un país confíe hasta tal punto a un grupo político que aboga por subir hasta un 60% los impuestos a los ricos, es decir, a quienes se supone que más deben poner de su parte para que un país salga de la crisis, creando empleo, invirtiendo y buscando rentabilidades. Con ese incremento impositivo, la pregunta es si quedará allí alguno de ellos.

Mientras, en Italia una monja se presentaba este fin de semana en un hospital aquejada de dolores estomacales, aunque el diagnóstico médico terminó siendo embarazo. Embarazosa fue la situación, sin duda.

Y mientras, aquí al lado, en Almería y no en el Tercer Mundo, en pleno siglo XXI y no en la postguerra, vemos cómo en el barrio de Los Almendros llevan mes y medio sin luz. Lo cuenta el compañero Rafa Espino en un reportaje de Diario de Almería, en el que cuenta, por ejemplo, el caso de María Engracia, ‘enganchada’ a una máquina que la libera de la apnea del sueño para poder dormir y que ahora no puede utilizar desde hace 45 días, jornada arriba, jornada abajo.

Un barrio en el que, no hace mucho, la noticia era que muchos de sus ciudadanos consumían electricidad enganchándose al alumbrado público, situación que impidió el Ayuntamiento, con una actuación global.

Sinceramente, ni me parece bien que los vecinos se enganchen a la luz pública que pagamos todos, ni tampoco que no haya luz en las viviendas del barrio. Una sociedad moderna, justa, estructurada y respetuosa con los ciudadanos que la componen no puede permitirse que haya quien no tenga acceso a la electricidad en sus viviendas, como tampoco puede permitir que otros se enganchen a la luz que pagamos todos.

En un país civilizado, el Estado tiene que garantizar que todo el mundo vive en condiciones más o menos lógicas, a la par que asegurar que unos cuantos no se benefician de lo que corresponden a todos.

Sinceramente, a mí me da vergüenza que haya gente que no tenga luz en su casa, sin saber exactamente quién tiene la culpa, si las instituciones, las compañías, la sociedad en sí o la propia situación ocasionada por quienes se enganchaban al alumbrado de la ciudad. Sea como sea, esas situaciones han de solucionarse con mucha agilidad, con rapidez y sin que María Engracia tenga que pasar mes y medio sin su máquina que le permite dormir sin temor a ahogarse por la apnea.

Si estas cosas no se solucionan, corremos el riesgo de que la mayoría también prefiera una solución de extremos, un ‘de perdidos al río’ como es Syriza en Grecia o estos chicos tan demagogos y tan enriquecidos como los de Podemos.

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