Siempre llueve así en septiembre

Tomás López · Almería

 260914

Pues ya las tenemos aquí: las inundaciones de septiembre en Almería. Ayer cayeron muchos litros por metro cuadrado y, como suele ser habitual cuando esto ocurre, se armó el lío: carreteras cortadas, ramblas desbordadas, accidentes, vehículos arrastrados, pérdidas en el cultivo, caos, desolación y todo un desastre.

A partir de ahora, también lo de siempre: peticiones de zona catastrófica y de ayudas de todo tipo para arreglar lo que la naturaleza a destrozado, pérdidas económicas, lamentaciones y lloros de todo tipo.

Y nosotros nos preguntamos, una vez más: ¿no hay manera de evitar todo esto? ¿No hay forma de invertir en la construcción en lugar de en el reparo? ¿No se pueden tomar medidas cuando no llueve para que los efectos de la tormenta sean mucho menores?

Seguramente la respuesta será no, pero nos cuesta mucho trabajo creerlo. Indudablemente, si personas muy preparadas que están al frente de los organismos encargados de estas cosas no dan con la tecla o no han encontrado fórmulas para evitar estos caos que se producen cada vez que llegan este tipo de tormentas, habitualmente en el mes de septiembre, será porque no existen esas fórmulas, pero resulta extraño, con los recursos de que dispone el hombre a estas alturas de la película.

Porque, además, no estamos hablando de grandes torrentes, sino simplemente de muchos litros de agua por metro cuadrado. En otros lugares del planeta vemos imágenes de verdaderas inundaciones, con ríos que se desbordan irremediablemente porque su caudal supera con mucho la capacidad de sus cauces y precipitaciones mucho mayores de las que estamos hablando en Almería.

Y viendo esto, nos da por pensar que quizás no sea tan imposible orquestar medidas para que, cuando lleguen estas habituales lluvias del mes de septiembre, los efectos no sean tan devastadores. ¿Cuáles son esas medidas? Pues posiblemente pasan por la creación de infraestructuras que recojan mejor el agua de lluvia, por los planes de movilización y organización del tráfico rodado ante las alarmas por lluvia y también por normativas de construcción de obras públicas y privadas de acuerdo a las características de la climatología de nuestra tierra, por poner algunos ejemplos.

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