Se va 2014

José María Sánchez Cañabate · Almería

 311214

Ya se nos va, dentro de unas horas. Un año para muchos nefasto, muy mal; quizás para la mayoría. Un año en el que dicen que la crisis va a menos, aunque en muchos casos no se note. Un año que se va con todo por hacer, con todas las incertidumbres del mundo y más: seguirá siendo España lo que es o perderá a alguna comunidad o nacionalidad, remitirá la crisis de verdad, se creará empleo, se mantendrá la monarquía como sistema de Estado, llegará Podemos al poder en alguna administración, supondrá ello el final de la democracia como la conocemos para pasar a un sistema comunista o pseudo-comunista,… Son algunos de los muchos interrogantes con el que se va este año que, en definitiva, ‘ni fu, ni fa’.

En Almería también nos deja, 2014, muchos interrogantes y tareas pendientes. El que viene será año electoral en lo municipal y eso ya es una interrogante de por sí. Las últimas encuestas que hemos visto publicadas hablan de mayoría para el PP en los principales ayuntamientos, lo cual puede significar la pérdida de las mismas en el resto, con lo cual tendría complicada la Diputación. En todo caso, no parecen muy fiables, de momento, esas encuestas.

2014 es otro año que nos deja marcado por la crisis: pocas obras, pocas inversiones, poca creación de empleo y, en general, poco valor. Todo ha perdido valor, aunque en muchas cosas seguimos actuando como cuando éramos ricos y no lo sabíamos: nos sigue pareciendo que construir es un pecado ambiental, que abrir hoteles atenta contra la naturaleza, continuamos sin ayudar a quienes crean empleo o pueden crearlo y seguimos malgastando mucho dinero en aspectos superfluos que nos cuestan muy caros.

En la capital, 2014 ha sido el año de la culminación de un gran proyecto como el Parque de las Familias y del inicio de otros dos, como la entrada por Bayana y el Parque del Ferrocarril que, sin duda, transforman la ciudad. Apenas ha habido proyectos de este tipo en la legislatura. En parte es lógico: no hay un duro en las arcas de las administraciones. Y también es lógico, al menos habitual, que las pocas obras importantes que se hacen se dejen para el final de la legislatura, para que al votante no se le olvide. Eso lo haría cualquiera que gobernara.

Por lo demás, del soterramiento ni hablamos; la Plaza Vieja se ha desbloqueado e incluso ya se conocen las empresas que van a optar a la siguiente fase de su remodelación, aunque ha costado más de diez años que se pueda llegar a este punto y todavía no hemos visto ni un ladrillo movido; y el AVE, en fin,… Lo cierto es que tenemos una ciudad, la capital, que ha sufrido una gran transformación desde el inicio del milenio hasta ahora, aunque es cierto que la menor parte de la misma ha llegado en estos últimos cuatro años. Hoy vivimos en una ciudad agradable, creo que eso no se puede discutir.

Almería, la provincia, ha avanzado en Turismo, como es lógico. Lo que no era lógico es que el turismo no funcionara en Almería, a pesar de tener las mejores condiciones naturales posibles. Y lo que no termina de carburar es la agricultura y aquí nadie parece hacer nada: en Almería vivimos del campo, nos guste o no, y nuestra principal industria, que es también sostén de la economía andaluza y de la balanza exterior española, está a merced de leyes injustas y de tropelías de la Unión Europea, sin que a nadie parezca importante lo suficiente.

Así pues, se va 2014 y parece bastante normal que a la mayoría no le importe mucho. Que se vaya y no vuelva, dicen.

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