Perros sueltos

Tomás López · Almería

 220415

Vaya por delante que yo personalmente tengo perro y que mis compañeros de redacción coinciden conmigo en un importante cariño hacia los animales, los de compañía y los que no lo son, incluidos los que en ocasiones son maltratados en aras de no sé qué determinadas tradiciones.

Y quizás precisamente por tener perro, por conocer creo que bastante bien a estos animales, que son mucho más que eso puesto que en verdad en muchas ocasiones llegan a ser sin duda como uno más de la familia, no acabo de entender cómo hay quien comete la temeridad de pasearlos sin correa, a pesar de que la ley dice que esto es absolutamente obligatorio.

Ayer leíamos en la prensa almeriense la noticia de que un individuo ha sido detenido por agredir a otro señor que le pedía que recogiera los excrementos de su perro. Se trata de actitudes muy diferentes, pero no dejan de ser una manera de saltarse la ley a la torera, vinculadas ambas a las mascotas perrunas.

Y es que parece que en esto de los perros, la ley está de adorno para muchos. El tipo en cuestión, no contento con dejar sobre la vía pública los excrementos de su mascota, encima terminó agrediendo a un convecino que le recriminaba tal actitud, que en principio era de poca responsabilidad, pero que finalmente fue de verdadera cara dura.

Tan común como esta escena es la de quienes llevan a sus perros sueltos, sin bozal y por supuesto sin correa, a pesar de que la ley dice que es obligatorio. Pero además, más allá de la ley, lo que es incuestionable es que el sentido común dicta también que los perros deben llevarse amarrados, sujetos por correas, más que nada porque son demasiados los episodios conocidos en los que un perro ha mordido o incluso matado a una persona, incluso a veces a niños, por no ir debidamente sujeto.

Como ciudadano, tengo derecho a circular por la calle sin miedo a que un perro suelto me ataque a mí o a mis pequeños; y como dueño de perro, tengo derecho a que, cuando paseo al mío, sujeto por la correspondiente correa, no llegue un perro suelto a hacerme pasar un mal rato a mí y a mi mascota. Y digo esto porque ya he vivido varias escenas en las que un perro suelto ha terminado atacando a mi mascota.

Indudablemente, los dueños de perros sin correa son los principales culpables de que estas cosas sigan ocurriendo, pero también hay una culpabilidad muy grande en las fuerzas del orden público que no se emplean todo lo a fondo que deberían para evitar estas situaciones, que ven perros sueltos y no hacen absolutamente nada y que son cómplices de las situaciones en las que un perro termina atacando a otro o a un ser humano.

Y por cierto, tampoco la administración se debe ir de rositas, puesto que en su haber está la responsabilidad de hacer cumplir esas normas que obligan a controlar los perros y no llevarlos sueltos. Y luego, si hacen sus necesidades o no en la vía pública, será otra cosa a controlar, sin duda mucha menor importancia, pero que también se debe vigilar concienzudamente.

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