Pero, ¿qué pasa con los políticos?

Álvaro Fuentes Soler (foto Ideal)  · Almería

 300414

Algo feo y, sobre todo, peligroso está pasando con los políticos. Era de esperar: socialmente lleva tiempo calando la estúpida y falsa idea de que todos los políticos son corruptos o que la mayoría lo son. Cualquiera que sepa contar es consciente de que la corrupción, en España, queda muy lejos de afectar ni tan siquiera al 1% de la clase política, pero en situaciones de crisis, el populismo, el discurso exagerado y de ánimo a la rebelión e incluso a la violencia.

Tele y radio-predicadores anunciando extravagancias como aquello de que no vivimos en democracia o que los políticos no nos representan, tipos sin prácticamente oficio ni beneficio poniendo en duda la honorabilidad de individuos o de toda la clase política sin aportar ni una sola prueba, pésimos profesionales del periodismo inventándose noticias acusatorias que luego nunca demuestran y que terminan en el olvido, tras haber hecho el correspondiente daño, han contribuido a crear, en una sociedad necesitada de enemigos para justificar la deriva económica, un clima no ya de crispación, sino simplemente de violencia contra nuestros representantes.

Por cierto, yo sí me siento representado por los políticos que nos gobiernan, aunque no a todos ellos los he votado. Pero los unos y los otros, los que he votado y los que no, son mis representantes, democráticamente elegidos en un sistema de derechos y libertades.

El resultado de todo esto es más que peligroso: el alcalde de Almería abordado en un clima violento en mitad de la plaza vieja por un grupo de cientos de vecinos indignados, el presidente de Cataluña asaltado, el ministro del Interior insultado y amenazado, los llamados ‘scratches’ defendidos por parte de las fuerzas políticas y, en definitiva, una situación en la que la violencia contra las personas, en este caso contra los políticos, se ve ya no sólo como algo normal sino incluso conveniente.

La pregunta es qué pasará el día en que uno de estos políticos se defienda, como es su derecho, ante uno de estos ataques. O lo defienda uno de sus amigos, de sus familiares, de su gente cercana. Qué pasará cuando alguien saque una pistola para defender a un político atacado. ¿Exageración? A más de uno no le vendría mal un repaso a la historia de España, por ejemplo, al clima que se vivió en la Segunda República, a la normalización de las armas de fuego en plena calle durante aquellos años, todo ello como paso previo a la Guerra Civil Española. Como siempre, la clave está en la historia. El problema es que ya no leemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>