Pendón, ¿festivo o laborable?: por qué no una consulta

José María Sánchez Cañabate  · Almería

 pendón

Hechos objetivos e incontrovertibles:

Uno: el 26 de diciembre de 1489, los Reyes Católicos entraban en la ciudad de Almería, culminando su reconquista y uniéndola a su reinado, tras siglos de dominación musulmana.

Dos: ese día figura en el santoral como el Día de San Esteban, además de ser el Día de Almería.

Tres: En Almería, la conmemoración del día de la reconquista o entrada de los Reyes Católicos en Almería se conoce popularmente como el ‘Día del Pendón’, por la significación que posee la acción de tremolar el pendón o bandera de los Reyes Católicos.

Cuatro: durante años, el 26 de diciembre ha sido considerado como día festivo, mientras que, desde hace algunos, es un día laborable, desde que se institucionalizó como festivo el de San Juan, en el que los almerienses descansan tras la noche de las hogueras.

Cinco: la ciudad de Almería es de las pocas capitales de provincias que no celebra como festivo ni el día de su patrón, San Indalecio, ni tampoco el que popularmente está considerado su fiesta mayor.

Y ahora, opiniones:

Indudablemente, a la mayoría de almerienses les gustaría tener como festivo el Día del Pendón, el de San Indalecio, el de San Juan, el del cumpleaños de los cuatro alcaldes que hemos tenido en período democrático (Martínez Cabrejas, Fernando Martínez, Juan Megino y Luis Rogelio), la semana de Feria entera, la Semana Santa que nos queda preciosa últimamente y algún que otro día suelto más.

Como quiera que, dentro de esos almerienses de buena voluntad, existen los que valoran que para sostener un día festivo es necesario trabajar varios laborables, se extiende la opinión, lamentable por otra parte, de que hay que elegir, es decir, que no se pueden tener todos los festivos que gustaría tener.

Histórica, cultural e institucionalmente, parece bastante más serio celebrar como festivo el día en que Almería se liberó del dominio musulmán y se convirtió en un reino cristiano (algo diferente a lo que es ahora, que se denomina estado aconfesional en la Constitución) que cambiarlo por el día de resaca de la Noche de San Juan.

Popularmente, todo apunta a que habría mayor cantidad de gente que, si fuera preguntada, optaría por mantener el día de San Juan, a juzgar por la cantidad de almerienses que asisten al acto de tremolación del Pendón, en comparación con los que mojan sus carnes, aún blanquecinas, en la noche del 24 de junio.

Por último, ahora que están muy de moda las ideas de consultas y referendos, molaría (permítase la expresión) que se plantease una consulta popular acerca de cuál de los dos días (otro cualquiera, el del Padre o el de la Madre, o ambos, dispuestos a ser políticamente correctos e igualitarios) queda finalmente como festivo y cuál nos figura en negro ‘de curro’ en el calendario.

De esta manera, sería el pueblo el que lo escogiera de manera directa. Ahora bien, la duda, como diría Artur Mas, estaría en si los participantes en la consulta popular deberían ser los almerienses de la capital, los de toda la provincia o todos los españoles. Pero esos son otros ‘López’, apellido castellano y cristiano, para más señas.

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