Peatonalización ‘interruptus’

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 291117

Lo dejó caer el alcalde de Almería, Ramón Fernández Pacheco, el pasado lunes, en el desayuno de trabajo que sirvió para hacer balance de los dos años que lleva de gobierno y de anuncio de lo que resta de legislatura: no se va a peatonalizar el Paseo.

El anuncio, lo vamos a reconocer, nos ha dolido; nos duele porque significa ni más ni menos que Almería y su centro histórico va a perder el tren de la modernidad, se va a apartar de la tendencia en las grandes ciudades, se va a condenar eternamente al siglo XX.

Pero nos duele, además, y en un segundo plano, porque la razón esgrimida por el alcalde llama la atención por lo poco poderoso del argumento, por lo aparentemente fácil que es superar la dificultad aportada. Según él, el soterramiento del Paseo de Almería no se va a llevar a cabo para no dejar sin autobús urbano al centro histórico.

Habrá que empezar diciendo que la peatonalización del Paseo es una obra capital, tanto que debería supeditar el resto del modelo de ciudad de los próximos años. El Paseo es la arteria principal de la ciudad, el eje entorno al que se vertebran la parte moderna y la antigua, el que parte la ciudad por mucho que otras sean ya mayor en tamaño y anchura.

El Paseo es nuestra Puerta del Sol, el punto de encuentro de los almerienses y, dado que está agonizando, necesita, urgente, una solución. Y la solución es peatonalizarlo; sin duda. Lo sabe el alcalde, lo saben los concejales de todos los grupos políticos, lo saben los que han hecho el estudio que se ha entregado en el Ayuntamiento y lo saben todos los almerienses.

El Paseo es, hoy en día, un muerto viviente, una vía muerta en al que durante muchas horas al día no hay vida. Y es obligación de la administración local revitalizarlo.

Da pena escuchar que ello no se va a llevar a cabo porque dejaría sin autobús urbano al casco antiguo. La verdad, para eso no hacía falta pagar un estudio a una empresa especializada. Eso resulta evidente a cualquier que haya estado alguna vez en Almería.

Como evidente resulta que hay soluciones. Sin duda, las mejores soluciones las aportarán los especialistas, pero vamos, que algunas saltan a la vista: autobuses de menor tamaño que quepan por calles menores (de hecho, eso ya se está haciendo en la ciudad), apertura de nuevas vías, por ejemplo, en las faldas de la Alcazaba (también existía ese proyecto en el marco del Plan Urban), utilización de otras existentes como Pablo Iglesias o calle Granada, en fin, que parece obvio que hay soluciones.

Es difícil de entender el por qué el alcalde, que ha sido el que ha abierto este debate hace unos meses, lo cierra en falso y con una excusa tan poco convincente. Peatonalizar el Paseo es algo que se ha de hacer tarde o temprano. No nos rindamos ante la primera dificultad.

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