Obras en Almería

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 211014

¿Qué quieren que les diga? Yo soy de los que veo una obra y se me alegra el alma. Es cierto que las obras son molestas, que nos aturden con el ruido, nos llenan todo de polvo, provocan atascos de circulación, incomodidades en el desplazamiento y en la visión y, en general, el ser humano tiene a temerlas.

Pero venimos de una época en la que las obras, o mejor dicho, la ausencia de ellas, ha sido el mayor símbolo de la atonía económica por la que hemos pasado y seguimos pasando. La anterior etapa, la que llaman del ‘pelotazo’, se significaba básicamente por un paisaje dibujado de grúas y camiones yendo todo el día de aquí para allá. Y luego vino el parón, la nada.

Poco a poco, muy poco a poco y más en lo público que en lo privado, vamos viendo más obras en nuestra ciudad, en general, en todas las ciudades. De hecho, en Almería el Ayuntamiento se ha lanzado a ponerlo todo patas arriba antes de que concluya la legislatura. Hay quien lo ha tildado de electoralista, es decir, que intenta ahora hacer las obras que no se han hecho en los tres años anteriores para presentarlas luego como razones para obtener el voto.

Pues puede ser, no digo yo que no. Pero es normal; eso es la política. Lo que está claro es que prefiero eso a que no se haga nada; que en esta ciudad hemos tenido algunas experiencias de legislaturas en las que no se ha hecho nada, en las que prácticamente no se ha movido una losa, ni hecho un capazo de mezcla.

Luis Rogelio, el alcalde actual, es un hombre de obras; eso es innegable. Con él se han hecho más obras en la ciudad que posiblemente en el resto de las legislaturas de la democracia. Por eso no ha debido pasarlo bien en estos años en los que todo se ha paralizado, merced a la tan temible como mencionada crisis. No había dinero ni para pipas y la verdad es que la legislatura no ha tenido ni punto de comparación con las dos anteriores en las que gobernó Rodríguez-Comendador, sobre todo la última, con Paco Amizián como concejal de Obras.

Sin embargo, es muy bueno que, aunque apretándolas en los últimos ocho meses de legislatura, se vuelva a levantar el polvo, se asfalte, se enlose, se construya e incluso se desarrolle algún que otro gran proyecto, como el llamado de la Ciudad de los Niños, en la Avenida del Mediterráneo, que sin duda será la gran obra de estos cuatro años. Y si hay o no electoralismo, mientras tengamos desarrollo y novedades positivas en nuestra ciudad… que nos quiten lo ‘bailao’.

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