Normas ‘anti-cerdo’

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 180417

Hoy entran en vigor la nueva ordenanza de la limpieza en la ciudad de Almería. Diez normas que bien podríamos catalogar como ‘anti-cerdo’ y algunas de las cuales nos dejan perplejo, más que nada, por el hecho de que haga falta crear una norma para estas cosas. Pero claro, si se crea la norma, es porque hay gente lo suficientemente marrana como para practicar este tipo de comportamientos.

La nueva normativa endurece las sanciones por tirar la basura fuera de hora; hora que es entre las nueve y las once en verano y desde las ocho a las diez en invierno. La verdad es que son horarios bastante estrictos, pero está claro que alguna hora hay que poner para que los contenedores no estén siempre atestados de maloliente basura.

Otras normas son más habituales como las que fijan sanciones por tirar colillas o residuos varios a la calle (incluidos chicles, que hay que ser cerdo para tirar el chicle al suelo), no recoger las ‘caquitas’ del perro y similares o tirar material publicitario en la vía pública.

De este último apartado hay una variante que llama la atención, como es la de poner publicidad en los coches, algo que no parece tener mucho que ver con la limpieza y que sí desmonta un buen método de hacer publicidad. En este caso más bien parece una muestra más de la manía que tienen los políticos de prohibir.

Se restringe también la acción de poner carteles en la ciudad y en sitios no autorizados, lo cual va a dotar de bastante mejor imagen determinados espacios y paredes de la ciudad, que parecían un ‘estercolero publicitario’.

También se castiga el hecho de verter los líquidos de los aparatos de aire acondicionado a la calle (algo que sinceramente pensábamos que ya estaba prohibido), así como dar de comer a los animales en la calle, otro punto que nos parece absolutamente extraño e inadecuado, porque no terminamos de entender hasta qué punto se castigará: si se multará incluso echarle un trozo de bocadillo al perro cuando ya no te apetezca comer más.

Lo que más nos ha llamado la atención, sin duda, es la prohibición de escupir y realizar necesidades fisiológicas en los espacios públicos. Y nos sorprende sobre todo porque  es realmente lamentable que la administración tenga que prohibir que los señores se la saquen en mitad de la calle para aliviar la vejiga y que las señoras echen abajo sus paños menores para el mismo fin.

En definitiva, como ‘hay gente pa’tó’, habrá que prohibir determinados comportamientos que, obviamente, son más propios de bestias que de humanos.

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