Los últimos cuatro años de Gabriel Amat

Álvaro Fuentes Soler (foto La Voz) · Almería

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Dice hoy, en el digital de La Voz, Gabriel Amat, que los próximos cuatro años, los de la legislatura que está en ciernes, podrían ser los últimos para él en esto de la política. Y sus declaraciones me recuerdan al chiste del señor de 70 años que no sólo habla de su actual salud sexual, sino también de la de su padre y la de su abuelo.

Habló Amat de diversos temas en clave electoral, pero lo que más nos ha llamado la atención es esa visión suya sobre el futuro más próximo. Ni plantearse no volver a ser candidato a la alcaldía de Roquetas. Amat es de ese tipo de personas que sólo han hecho una cosa en su vida: trabajar, levantarse de madrugada y no parar en todo el día. Luego lo hará mejor o peor, que eso es opinable por cada cual, pero capacidad de trabajo es algo que nadie le puede discutir.

Desde hace algunos años, como casi todos los políticos, ha sido víctima de diversas acusaciones de corrupción sin prueba alguna. Ya lo hemos dicho muchas veces: en España, acusar sin pruebas sale gratis y así nos va; y lo que es peor: así nos va a ir, si nada lo remedia.

Y como no ha hecho otra cosa, no se le pasa por la cabeza, no maneja la posibilidad de dejarlo ya. Poco tiene que ganar, la verdad. Los que lo quieren ya tienen suficientes méritos para admirarlo; los que lo odian no van a dejar de hacerlo, por muy bien que lo hiciera en esta próxima legislatura.

Queda claro que no busca nada para sí mismo. Es más, parece evidente que Amat es de los pocos políticos que ganan bastante más dinero fuera del servicio público, con sus negocios privados. Pero insisto, tiene claro que va a seguir cuatro años más. Al menos, puesto que dice eso de que “podrían ser los últimos”.

Es, lo que comúnmente se conoce como un ‘animal político’, un ser que no necesita la política para vivir, pero sí para respirar; un hombre que vive de la electricidad que produce la política, que necesita ese ritmo, al que le va la marcha.

Algún día, cuando Gabriel Amat decida retirarse de la política, se dará cuenta de que se ha pasado la vida trabajando para una sociedad a la que habrá contribuido a mejorar, pero que no se lo agradecerá. Hoy en día, los políticos se han convertido en sospechosos habituales, en dianas, en blanco de todas las críticas, las justas y también las que no tienen base alguna.

Sinceramente, no me es fácil entender qué le da a Amat la política, para que todavía quiera seguir cuatro años más. En fin, él sabrá.

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