Lo que nos queda de encuestas electorales: hay mucho en juego

Tomás López · Almería

280715

El fin de semana nos ha dejado nuevas encuestas electorales y la conclusión más relevante sea, quizás, que hay tal ensalada de encuestas, sondeos, aproximaciones y estudios de mercado que no sabe uno muy bien a qué atenerse. Entre las ‘cocinas’ de unos y otros partidos, que se empeñan en utilizar los sondeos para inclinar el voto hacia uno u otro lado, y la gran cantidad de encuestas que medios de comunicación y partidos políticos encargan, la realidad es que no se sabe muy bien si hay alguno del que uno se pueda fiar.

En el último que ha salido, se habla de empate técnico entre PP y PSOE en la cabeza de la carrera hacia la Moncloa, lo cual es un gran resultado para los socialistas por dos razones: por un lado porque su candidato, nuevo en la plaza, se consolida como alternativa al presidente actual; y por otro porque todo apunta, salvo sorpresa o negociación adicional, que un hipotético gobierno del PSOE pasa por acuerdos con Podemos, aunque ello supusiera que esta formación traicionase su ideario: ya se sabe, todo aquello de la casta y demás.

Ya tenemos experiencia, en Almería sobre lo que pasa con las encuestas y su uso electoral. Más de un alcalde y de un partido al que las encuestas les daban por ganador, se ve ahora en la oposición, mientras que otros que veían sus resultados con temor se han encontrado con el bastón de mando entre las manos.

El panorama que se nos avecina puede no distar mucho de lo que estamos viendo en los ayuntamientos, es decir, necesidad de pactos, negociación entre fuerzas políticas afines, pero con discrepancias importantes en algunos aspectos, preponderancia de las fuerzas menos votadas más allá de la aritmética de su representación, en virtud de cesiones de las fuerzas mayoritarias para poder recibir el apoyo que necesitan y, en definitiva, un escenario que, de momento, se desarrolla con cierto orden en algunos ayuntamientos y con bastante jaleo en otros, no tanto en este caso en la provincia de Almería.

En Almería tenemos, por ejemplo, la experiencia de pactos de gobierno como el de Níjar, en el que al menos por ahora dos fuerzas afines pero no idénticas, como IU y PSOE, se van entendiendo bien; y el ejemplo de la capital, en el que Ciudadanos no pactó con el PSOE simplemente porque se lo impuso su dirección nacional, en lo que fue el comienzo de la pérdida de fuerzas de Miguel Cazorla a nivel provincia; y sólo ello posibilitó, por la vía de la abstención, la renovación del gobierno del PP.

Un panorama como el que dibujan ahora las encuestas, voto arriba o voto abajo según cuál de ellas se consulte, nos aboca a ese tipo de acuerdos, pactos o miradas hacia otro lado, en el que participarán las fuerzas del llamado bipartidismo, PP y PSOE, y las denominadas emergentes, como Podemos y Ciudadanos.

Pero ojo, aunque pudiera parecer que el voto es algo superfluo puesto que luego habrá pactos, nada más lejos de la realidad, puesto que en función del juego de mayorías, unos pactos serán posibles y otros no. Así que es momento de que cada cual afine mucho qué papeleta es la que va a introducir en la urna. Hay mucho en juego.

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