Las playas de Vera y Cuevas

José María Sánchez Cañabate · Almería

 290615

No seré yo quien le reste importancia a lo que está sucediendo en las playas de Vera y Cuevas, aquello de la plaga de microalgas que tiene cerradas estas playas por precaución. Porque a miedoso, hipocondríaco y sospechoso no me gana nadie; pero lo que sí está claro es que estamos ante un nuevo episodio de ésos que bien merecen la catalogación de ‘culebrón del verano’, es decir, uno de esos casos en los que todo el mundo parece saber lo que está pasando y difunde sus teorías a diestra y a siniestra, sin el mínimo pudor y sin temor a las consecuencias que esa imprudente manía de hablar de todo sin tener pajolera idea pueda ocasionar.

En nuestro afán ‘porteril’ de elaborar y difundir teorías, hemos escuchado prácticamente de todo, pero lo que ha sonado con más fuerza es la posible implicación de la fábrica de Deretil, una pujante industria química situada en territorio almeriense, en aquella zona, que como todas las pujantes industrias, mejor dicho, como todo lo que sea pujante, tiene cola en cuanto a justicieros dispuestos a pasarle factura en cuanto haya la menor ocasión.

Ayer, leíamos en prensa que en Deretil han negado que tengan ninguna implicación en el tema y que no es cierto que ningún tipo de vertido al mar de esta factoría haya provocado las microalgas. La explicación que han dado los de Deretil parece bastante sencilla, fácil de llegar hasta ella. Pero los seres humanos somos así: nos es más sencillo pensar que algo ha salido de aquellas instalaciones y que, de repente, por generación espontánea, por algún tipo de mutación tipo Alien, todo aquello se haya convertido en unas microalgas que afectan a las personas y que provocan alergias, problemas respiratorios y todo tipo de malestares corporales. Claro que sí.

Pero sinceramente, creo que nos hemos quedado cortos en nuestro afán de sospechar y difundir sospechas. Tratándose de la zona de Cuevas, no sé por qué a nadie se le ha ocurrido pensar que haya sido una mutación de la famosa bomba, la de la guerra, que haya empezado a soltar microalgas a toda pastilla. O hablando de Aliens, bien puede haber sido un desembarco llegado de otros lejanos mundos, que hayan empezado a conquistar la Tierra por Cuevas y Vera; que tampoco son tontos los extraterrestres: puestos a empezar la conquista, mejor por las playitas de Vera y Cuevas.

Como es costumbre, todos, los ciudadanos y por supuesto nosotros los medios, lo mejor es, ante la ausencia de certezas, dar algunos palos de ciego, para que el ‘culebrón’ no pase desapercibido. Ya llegará la información contrastada y, cuando lo haga, ya se contará. Pero mientras, de algo hay que vivir.

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