La visita

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 260117

Es, qué duda cabe, la noticia del día: la visita ayer de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, hay quien dice que próxima candidata a la presidencia del gobierno español por el PSOE, al Ayuntamiento de Almería y a su todavía nuevo alcalde, Ramón Fernández Pacheco.

Había puesto mucho énfasis el alcalde en resaltar públicamente, en anteriores ocasiones, su deseo de reunirse con Díaz para trasladarle peticiones y demandas de los almerienses y sobre todo del propio equipo de gobierno del consistorio almeriense.

Y a fe que lo hizo, puesto que incluso en la rueda de prensa conjunta que ambos ofrecieron en los jardines de la alcaldía de Almería, Fernández Pacheco le echó en cara, delante de la prensa, todo lo que cree que la Junta de Andalucía tiene pendiente con la ciudad.

Habló el alcalde del Materno Infantil y del estado de los centros hospitalarios de la ciudad, de la educación, del estado de la Alcazaba y del Cable Inglés e incluso del Plan General de Ordenación Urbana, que empezó a redactarse hace doce años y aún está sin aprobar por parte de la administración autonómica.

Quizás pilló algo desprevenida a Susana Díaz ese reproche público en su cara y delante de la prensa, pero al final Susana Díaz acabó justificando que estas cosas pueden parecer muy importantes cuanto se está en las administraciones locales, pero que no lo son tanto cuando se va escalando en la estructura del estado.

No estuvo cortés el alcalde, afeando los comportamientos de la Junta a su invitada y ante la prensa; y no estuvo fina la presidenta calificando todas esas demandas como ‘micropolítica’ y aparentando que restaba importancia a tales cuestiones.

Son cuestiones que afectan a muchos almerienses, como en Huelva afectarán a muchos onubenses y en Sevilla a muchos sevillanos.  

El caso es que, por quedarnos con algo bueno del clima que envolvió a la visita, hay que decir que hacía tiempo que dos políticos de tan alto nivel y de partidos diferentes e incluso enfrentados se reúnen de esta forma, en un ambiente más o menos cordial e incluso acceden a comparecer conjuntamente.

Seguramente lo normal es que estas cosas sucedieran constantemente, especialmente entre políticos de diferentes partidos. Seguramente, insisto, ello daría normalidad a la política y efectividad a la acción de gobierno.

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