Inseguridad e inmigración: ¿relacionados?

Tomás López · Almería

301213

No es una noticia de hoy, ni de ayer ni de mañana, sino de todos los días en la provincia de Almería. Asaltos en la calle y a los establecimientos, robos en casas, comercios, empresas e invernaderos, violencia para subsistir y, en definitiva, un clima de inseguridad que muchos almerienses tienen la sensación de estar viendo crecer.

No es fácil encontrar a alguien cuya casa o la de algún conocido no haya sido asaltada para ser robada. Los periódicos reflejan todos los días relatos de robos y asaltos y las alarmas en negocios y domicilios han pasado de un lujo de ricos a una obligación para todo aquél que pueda permitírselo.

Y en paralelo a todo ello está la inmigración, como fenómeno relacionado o no, pero que en numerosos casos se relaciona con la violencia cuando ésta experimenta picos de actividad.

Almería es tierra de inmigración, entre otras cosas porque el tejido productivo así lo ha requerido. En nuestra provincia conviven ciudadanos de decenas, acaso cientos de nacionalidades, muchos de los cuales han llegado hasta aquí buscando un lugar en el que desarrollar su honesto proyecto de vida.

Sin embargo, junto a ellos, también han llegado individuos que buscan únicamente delinquir en un lugar en el que puedan campar a sus anchas y en el que el nivel de vida les permita sobrevivir con ese plan de acción.

En municipios como Níjar o El Ejido, hay barrios o núcleos de población en los que los inmigrantes son la mayoría y en los que, por tanto, la forma de vida que se ha impuesto es la suya, implantando costumbres, tradiciones y modos de relación social que nada tienen que ver con los de este país.

Paralelamente, en municipios como éstos u otros, muy relacionados con el ámbito agrícola, crece la delincuencia a la par que los asentamientos descontrolados, incluso en forma de cortijadas o pequeños núcleos de población en los que se sospecha que se da cita la inmigración ilegal, resguardada de los lugares en los que la vigilancia y el control sean más sencillos.

Sin caer en la injusticia, no parece que pueda generalizarse, ya que muchos de los habitantes de este tipo de municipios son honrados y esforzados trabajadores que han contribuido al denominado milagro almeriense de la agricultura, pero la realidad es que la fisonomía y el perfil de relaciones sociales, económicas, religiosas o ideológicas ha cambiado de manera radical, en no muchos años, en lugares como Campohermoso o San Isidro, San Agustín o Las Norias, por poner algunos ejemplos, entre otros muchos que podrían citarse.

Más allá de la inmigración, las preguntas son ¿hacen las autoridades lo suficiente para detener esta oleada de violencia y delincuencia? ¿Qué más se podría hacer? ¿Alguna medida relacionada con la inmigración podría resultar eficaz? ¿Qué riesgo se corre de que paguen justos por pecadores? ¿Cómo afrontarlo y evitarlo?

Son algunas preguntas sí, acaso demasiadas. Sin embargo, cada día son más los almerienses que sufren la desesperación y la impotencia de verse asaltados o robados, lo cual convierte en obligación de las autoridades la aplicación de soluciones lo más eficaces posibles.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>