Inmigración, ese eterno tema pendiente

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 271016

Leíamos ayer en la prensa almeriense que se ha resucitado, reactivado o simplemente recuperado el llamado Foro de la Inmigración en Almería, una mesa de trabajo que hace tiempo interrumpió sus reuniones porque el subdelegado del Gobierno de España en Almería lo abandonó, ante las críticas surgidas en su seno a la actuación del ejecutivo en la valla de Ceuta.

Ahora parece que las aguas vuelven a su cauce y el foro vuelve a funcionar, lo cual nos va a permitir, ahora, estudiar exactamente el alcance, la efectividad y las labores que va a abordar a partir de este momento.

Porque nos parece evidente que la inmigración es uno de los grandes temas pendientes de nuestra sociedad, uno de esos asuntos ante los que lo más común es mirar para otro lado o salir pitando mientras se silba mirando a los tendidos, a ver si nadie se da cuenta de nuestra presencia.

Nadie, ningún gobierno, ni institución supranacional (no digamos la Unión Europea) ni ninguna otra institución se ha puesto en serio a analizar y entrar en profundidad en este tema. Y seguramente el motivo es que nadie sabe por dónde cogerlo, sencillamente porque es un asunto complicado y de solución o bien complicada o incluso puede que imposible.

Imposible porque la raíz del problema es que en otros lugares del mundo, sobre todo en algunos bastante cercanos, vive mucha gente cuya existencia es un puro sufrimiento. Y todos o muchos de ellos aspiran a una vida mejor en este otro mundo. Ello será o no cierto, será o no factible, pero es su pensamiento. Y la otra parte del problema es que aquí no hay bienestar para todos. Tan simple; tan cruel.

¿Cómo aspirar a dar soluciones, aunque sean parciales, a tan cruda realidad? Siempre se ha dicho que la solución estaba en enseñar a pescar más que en dar la caña. Pero han pasado décadas sin que nadie se tome en serio esa labor.  

Nos hemos limitado todos a mirar para otro lado, a disimular que no está pasando nada a ese otro lado del charco. Hasta que el otro lado se ha venido a éste.

Es tónica habitual considerar la emigración como un derecho y la inmigración como una agresión. Dicho de otro modo, nos parece muy legítimo que nuestras familias, por ejemplo nuestros abuelos, tuvieran que emigrar a Alemania porque aquí no había trabajo o a México o Francia porque aquí había una persecución postguerra. Sin embargo, nos parece un peligro que los que vienen de África intenten hacer lo mismo. Tan simple, tan demagógico.

Y mientras van pasando los años y las décadas, el problema se hace cada día más o más gordo y las soluciones están cada día más y más escondidas. Ahora llega el director general de  Coordinación de Políticas Migratorias de la Junta de Andalucía, Luis Vargas, y nos dice que los Centros de Internamiento son pocilgas. ¿Y qué estamos haciendo para solucionarlo? O mejor dicho, ¿tiene solución?; ¿hay que solucionarlo? Lo siento, pero yo no tengo las respuestas.

Previous Post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>