Adolfo Suárez

Tomás López · Almería (Foto Cadena Ser)

 240314

Es curioso, pero parecía como si los españoles ya hubiésemos dado por desaparecido a Adolfo Suárez hace años. Su apartamiento de la vida pública, su figura distante y unánimemente respetada, su enfermedad, su olvido por parte del mundo y el suyo hacia el mundo, debido precisamente al Alzheimer y la rapidez con la que desfila la vida y, en especial, la vida política, habían hecho de él un personaje muerto en vida, tratado como si ya no estuviera entre nosotros.

Ya no lo está y España entera se ha volcado en alabanzas, en recuerdos, en reconocimientos y en homenajes que no van a parar en mucho tiempo y que, además, son justos. Adolfo Suárez es una figura extraña en un mundo cruel. Puesto por el destino en el lugar idóneo en el momento preciso, nunca lo tuvo fácil. Su personalidad, su sentido del deber, su honestidad y su capacidad de diálogo y de solución de problemas le hicieron ascender en un régimen que tenía los días contados.

Sin embargo, él tuvo su propio estilo de hacer las cosas, sus propias ideas, y de ahí que fuera capaz de sobrevivir al régimen que lo invitó a entrar en la vida pública, en la vida política. Y a partir de ahí, fue él mismo. Y siendo él mismo, creció hasta convertirse en la figura más destacada y respetada de eso que conocemos como la transición hacia la democracia, a su vez, el momento más importante para la España de la segunda mitad del siglo XX.

Y también siendo él mismo, cavó su propia fosa política, fiel a sus ideas, a sus compromisos con el pueblo español, a su sentido del deber. España aprendió pronto a hacer política, después de cuarenta años de dictadura, y en ese aprendizaje se llevó por delante al hombre que había abierto las puertas de la democracia. Jamás volveremos a vivir una historia similar: la historia de un hombre que, con tanto mérito y con tanto cariño popular, se viese rechazado política y socialmente con tal virulencia.

España le debe una a Adolfo Suárez y su propia enfermedad ha impedido que la reciba en vida. Ahora, como se dice en la prensa esta mañana, ha nacido el mito. La historia le dará al ‘presidente’ el lugar que merece.

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