En Carboneras ha hablado un hombre

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 241115

En vísperas del Día contra la Violencia de Género, lo cual podrá tener relación o no, se ha liado parda en Carboneras, donde el alcalde ha sido acusado de machista por el portavoz del PSOE y acto seguido por el coro de manipuladores en relación con el machismo y la discriminación, por la siguiente frase, dirigida a una concejal: “cállese cuando está hablando un hombre”.

Que el portavoz del PSOE en el consistorio carbonero haya pedido la dimisión de Salvador Hernández y la retirada de apoyos por parte del PP por esta frase es un auténtico cachondeo; que haya medios de comunicación y colectivos feministas que han secundado la petición y la crítica hacia el primer edil es una vergüenza; y que a estas alturas estemos en estas simplezas y estupideces es simplemente una pena respecto a nuestro sistema político y a nuestra administración.

El alcalde de Carboneras es un tipo peculiar y que, además en los plenos adopta comportamientos nada ejemplares, que podrían suponer un filón para quieran criticarle. Pero huelga decir que considerar machista esa frase no es más que un doble mortal con tirabuzón, que es bastante probable que el primer edil se refirió a “una persona” a través del término genérico que se lleva usando toda la vida y que sigue vigente en la lengua castellana, que es “un hombre”. A pesar de que haya quien esté empeñado en saludar a “los hombres y las mujeres, a los niños y a las niñas, a los abuelos y a las abuelas, los pelirrojos y las pelirrojas, los calvos y las calvas y las lesbianas y los lesbianos”, el término “hombre” sigue equivaliendo, en una acepción genérica, a “hombres y mujeres”, es decir, al “ser humano”.

Puede verse ese eso en ejemplos como “la llegada del hombre a la luna”, “los fundamentos ontológicos del hombre” o “la historia de los inventos creados por el hombre”. Está aceptado por la Real Academia Española, a pesar de los absurdos intentos feministoides, el término “hombre” como sinónimo de “homínido”; dicho todo esto con la máxima vergüenza por tener que realizar estas aclaraciones tan evidentes y palmarias.

Parece bastante comprensible que, en el fragor de la batalla política de un pleno, el alcalde utilizara de esta manera genérica el término “hombre”, que por cierto equivale a sospechoso e incluso a criminal en determinados ámbitos asociativos e incluso en ciertas leyes de nuestro país en lugar de “ser humano” u “homínido”.

Pero incluso suponiendo que el señor Hernández, político bastante poco convencional en la manera de dirigir los plenos, hubiera querido pedir a la edil socialista referida que se callase cuando hable un hombre, en cualquier caso ello da derecho a nadie para suponer que él pretende que las mujeres en general callen cuando hablen los hombres y no viceversa.

En todo caso, lo que el alcalde estaba pidiendo responde a la más elemental educación y a la más evidente norma de convivencia: que cuando habla uno, no lo haga otro sino que se le deje terminar; algo cada día menos común y más proscrito en reuniones políticas y sobre todo en los debates de los medios de comunicación. No estaría mal que más de uno centrara esfuerzos en recuperar ciertas normas de educación y convivencia, en lugar de estas polémicas artificiales basadas en un feminismo que nos está llevando al absurdo y a un estúpido y constante enfrentamiento de géneros.

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