Elecciones: en clave almeriense

José María Sánchez Cañabate · Almería

 240315

Mi compañero Tomás realizaba ayer nuestra reflexión diaria, cómo no, acerca del resultado de las elecciones andaluzas, pronosticando que no habrá pactos entre el PSOE y algún otro partido para garantizar la gobernabilidad; o dicho de otro modo, que Susana Díaz tendrá que gobernar en solitario y sin mayoría absoluta, por varios factores, entre ellos la proximidad de dos comicios este año (municipales y nacionales) y la necesidad de los posibles partidos pactantes de alejarse de la imagen de ‘todo por un sillón’.

Hoy hablamos del resultado electoral, pero en clave almeriense, en el ámbito provincial. Y la verdad es que la cosa cambia bastante. Lo primero que hay que destacar es que el triunfo en la provincia de Almería ha correspondido al PP, aunque por una diferencia que no se traduce en escaños; es decir, los populares y el PSOE tendrán la misma representación en Sevilla: cinco parlamentarios autonómicos.

El PP, eso sí, ha caído en votos prácticamente en todos los municipios con respecto a las pasadas elecciones autonómicas. Y además, se ha quedado muy cerca de perder las elecciones en Almería por vez primera en muchísimos años. Hasta ahí las consideraciones generales, aunque es importante matizarlas con la comparativa con otras provincias.

El PP ha pasado de ganar las anteriores elecciones autonómicas a perder ahora en todas las provincias menos Almería. Indudablemente, la candidatura de Juanma Moreno Bonilla ha experimentado un batacazo electoral en toda regla. Un batacazo que cabe interpretar en clave de su poco tirón electoral en Andalucía o en clave de un posible deterioro de su imagen a nivel nacional, lo cual no se comprobará hasta las próximas convocatorias electorales.

En Almería, eso sí, sigue siendo la fuerza más votada, incluso en las elecciones en las que el PSOE suele tener mejores resultados. ¿Lecturas? Por un lado, que ni siquiera Almería ha podido frenar la caída del PP andaluz y, por otro, que incluso con esos pésimos resultados en la comunidad, en esta provincia sigue ganando el Partido Popular. Ahora la incógnita está en saber si en las municipales se continuará con esa tendencia o si se trata de comicios no extrapolables.

Por su parte, el PSOE no ha ganado las elecciones en Almería, pero es evidente que es el gran triunfador, entre otras cosas porque partía de un suelo muy bajo, de sus peores resultados en autonómicas y municipales y, en cambio, ha aguantado la bajada generalizada de los partidos tradicionales, siendo el único que prácticamente ha repetido el número de parlamentarios a nivel autonómico.

En Almería, en cambio, ha mejorado su resultado y, sobre todo gracias a la caída del PP, se ha colocado en una situación muy cercana, para lo que venían siendo grandes diferencias entre ambos. De cara al futuro próximo, a las municipales, el problema del PSOE es diferente, puesto que sus caras son o bien poco conocidas o bien poco ilusionantes en función de su trayectoria. Sin embargo, es evidente que ahora saldrán revitalizados y, además, con un mensaje ilusionante que enviar. Veremos si son capaces de ‘enganchar’ a la gente.

De Izquierda Unida, poco que decir: jugó en esta legislatura a atrapar sillones y todo el mundo sabe que eso es sinónimo de descalabro. Les pasó en Almería cuando gobernaron en el PSOE en 1999 y les ha vuelto a pasar ahora. Izquierda Unida no es un partido de futuro sino de presente, sabe que nunca gobernará en solitario y, por tanto, aprovecha la mínima oportunidad de coger cargo, a pesar de la debacle que suele venir después. Además, obviamente, ha sido el más perjudicado por la subida de Podemos.

De Podemos hablamos, precisamente. Los de Pablo Iglesias no tenían muchas esperanzas en Andalucía: no es su feudo, no es su mejor terreno. Aquí manda el PSOE en el ámbito de la izquierda y no es fácil restarle protagonismo. Aun así se han convertido en tercera fuerza política y eso es mucho. Con quince escaños, tendrán fuerza en el Parlamento, aunque no parece que en Almería vayan a tener mucha fuerza. Han ganado un parlamentario, pero no tienen nombres y, además, su mensaje no cuaja en la provincia más conservadora o de centro de Andalucía.

Y finalmente, Ciudadanos, la gran sorpresa. De la nada a nueve diputados autonómicos, sin el potencial promocional ni el presupuesto de Podemos. Tampoco tenían nombres rutilantes en Almería, tampoco tenían fuerza a priori, pero han sumado votos suficientes para que Marta Bosquet se vaya a Sevilla. Como decía Tomás ayer, si son capaces de no pactar, de resistirse a la erótica del poder, es posible que tengan la llave de gobierno ya en las próximas locales en algún municipio y, si no, su legislatura será la siguiente.

De otros proyectos, no mucho que decir: el gran trabajo de UPyD se ha visto perjudicado por todo lo contrario que le ha ocurrido a Ciudadanos; el partido ha perjudicado a sus representantes en Almería. Y el Partido Andalucista deberá hacer una reflexión sobre su futuro, porque parece evidente que el andalucismo no ‘pita’ ni en Andalucía ni mucho menos en Almería.

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