El vídeo de Gonzálvez

José María Sánchez Cañabate · Almería

 200117

Es uno de los temas del día, un sorprendente tema. En la jornada de ayer saltaba a la palestra un vídeo grabado ya hace tiempo y en el que el protagonista es un distendido y jovial Eugenio Gonzálvez, en mitad de una comida entre amigos, en la que el ex alcalde de Gádor y senador por Almería bromea sobre si el Senado es un retiro, sobre si él sigue mandando en Gádor y sobre si los que trabajan son o no gilipollas.

Indudablemente, el contenido del vídeo es absolutamente inconveniente y el hecho de permitir que a un lo graben diciendo estas cosas es una torpeza como la copa de un pino. No cabe duda de que Gonzálvez estará muy arrepentido de haberlo hecho.

Rápidamente le han llegado al senador las lluvias de peticiones de dimisión, por parte de sus oponentes políticos. Y yo, la verdad, no descarto que incluso tenga que hacerlo, es decir, que esta chorrada le acabe costando el puesto en la recta final de su carrera, larguísima carrera política.

He de decir que no estoy para nada de acuerdo con que nuestros representantes políticos tengan que dimitir por este tipo de cosas. Realmente, creo que hay muchísimos motivos más importantes y definitivos para tener que dimitir, como por ejemplo, la falta de eficacia en el cumplimiento de las labores para las que los hemos elegido.

De hecho, se ha dado la paradoja de que políticos bien preparados y tremendamente eficaces han tenido que poner fin a sus carreras políticas por cosas como ésta. Y al final, ¿quién pierde? Pues sobre todo perdemos los ciudadanos que nos vemos privados de la gestión de políticos válidos.

En el caso de Gonzálvez, indudablemente no sólo no ha estado fino sino que ha metido la pata de una manera inverosímil en un político de su experiencia. Parece mentira que alguien con tantos años de representatividad institucional.

Gonzálvez ha sido un novato, un confiado, seguramente subido al carro ése tan habitual de los políticos de creerse invencibles.

Sin embargo, yo no creo que deba dimitir, entre otras cosas porque, aunque esté completamente equivocado y sea una metedura de pata lo que dice, nuestro estado de derecho debería incluso ampararle hasta si de verdad pensara lo que ha dicho.

Si nuestro sistema funcionara, la continuidad de Gonzálvez y de todos los representantes políticos en sus cargos debería depender de un continuo examen para comprobar si cumplen con su labor. Si ha de dejar su puesto, que sea porque no cumple; y si está cumpliendo, toque de atención por imprudente y a seguir haciéndolo.

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