El oficio más duro del mundo

Álvaro Fuentes Soler (foto Ideal) · Almería

 210115

Ahí los tenemos, en la foto adjunta, publicada en el digital de Ideal Almería: son agricultores de El Ejido que, tras el temporal de granizo caído anteanoche en las zonas de San Agustín y Tierras de Almería, han visto cómo sus explotaciones agrícolas se han venido abajo, han perdido toda la cosecha y han comprobado cómo quedaban destrozadas sus infraestructuras.

En total han sido 60 hectáreas las que han sufrido el desplome de los invernaderos y 400 familias las que han perdido mucho dinero, quedando algunas de ellas al borde de la ruina por tan sólo una noche de granizo.

Llevan una campaña para retirarse, con precios muy por debajo del coste durante los cuatro primeros meses, problemas de virus y plagas en el campo, incremento de los costes de producción, incertidumbre sobre si en algún momento remontarán los precios, disminución de la demanda en general y del mercado ruso en particular y un sinfín de aspectos que en el campo son casi normales, pero que cualquier otro sector no resistiría.

Y ahora, lo de todos los años, a veces en una zona y otras en otra: todo el trabajo tirado por tierra por culpa del mal tiempo. Yo no sé si, efectivamente, se trata del oficio más duro del mundo, pero si no lo es, debe andar muy cerca. Sobre todo porque su rentabilidad depende de tantos factores externos que lo hace prácticamente incontrolable, ingobernable.

Relatando todos estos problemas, parece como si el agricultor estuviera sólo contra el mundo, como si a nadie le importara que pueda hacer viable su negocio. Y, efectivamente, es que casi seguro es así; no creo que la situación real diste mucho de ese ‘sólo ante el peligro’.

Algo realmente paradójico si se tiene en cuenta que lo que sí que nos importa es llegar a casa y poder cenar una ensalada de tomate, o una crema de calabacín o ponerle a los niños unas judías salteadas con jamón. Parece como si las administraciones, pero también los ciudadanos de a pie, no relacionáramos que la capacidad de hacer viable el negocio de la agricultura está directamente relacionado con poder poner el término equilibrado en nuestra alimentación. Ello por no hablar del peso de este sector en la economía almeriense.

Todos miramos para otro lado cuando familias, como estas 400, ven echadas abajo sus explotaciones agrarias. Pero, si algún día no hay tomates, berenjenas o judías en los mercados, ¿qué haremos?

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