El fin de las mayorías absolutas

José María Sánchez Cañabate · Almería

 250515

Creo que es la conclusión más clara y rotunda que se puede sacar tras las elecciones municipales de ayer. Se ha acabado, al menos por ahora, la era de las mayorías absolutas y ha llegado el momento de los pactos, de los gobiernos multicolores y de las negociaciones entre personas de diferentes ideologías, credos y programas.

En España, desde que comenzó la actual era democrática, PP y PSOE se han repartido mayorías absolutas y relativas en la gran mayoría de las instituciones. Los demás partidos no han amenazado nunca su supremacía bipartidista en esa gran mayoría de organismos. Sin embargo, la irrupción de Podemos y Ciudadanos en el panorama político y la fuerza con la que ésta se ha producido ha dibujado un nuevo escenario con claves y explicaciones muy diferentes.

En clave almeriense, en municipios como la capital, Roquetas, Adra o Níjar, por poner algunos ejemplos, el PP va a tener que buscar un socio de gobierno o apoyos puntuales para poder gobernar. El panorama no es muy halagüeño, habida cuenta de lo que está pasando en Andalucía tras las elecciones.

En la Diputación va a pasar algo bastante parecido, puesto que el PP, que es la fuerza más votada, no ha conseguido la mayoría absoluta. Aparecen ahora diversos caminos para garantizar la gobernabilidad en diferentes ayuntamientos. En la capital y en Roquetas, el camino más lógico parece el del pacto entre PP y Ciudadanos, aunque en ambos casos se trata de aquello de los ‘extraños compañeros de cama’, puesto que ambas formaciones se han hartado de ponerse a caer de un burro durante la campaña. Ahora. Las urnas los colocan como la primera opción de gobierno.

En otros municipios, como Adra o Níjar, el pacto más natural que se plantea para el gobierno es aquél entre PSOE e Izquierda Unida, un pacto ya clásico en España, que por ejemplo se dio en la Junta de Andalucía en la pasada legislatura o en el Ayuntamiento de Almería entre 1999 y 2003. Eso sí, también aquí habrán de tragarse algún sapo, si se miran las lindezas que se han dedicado ambos partidos tras romperse su pacto de gobierno autonómico.

El que no rasca mucha bola como opción de gobierno es Podemos y sus secuelas, éstas de Ahora Almería o Ganemos. En ningún ayuntamiento grande parecen tener la llave de la gobernabilidad.

Lo que está claro es, insisto, al menos por ahora, que los dos grandes partidos han de aprender a gobernar con socios, algo que el PSOE está bastante más acostumbrado a hacer, puesto que en la izquierda había otras fuerzas con opción de sacar representantes, mientras que el PP ha de acostumbrarse, puesto que hasta ahora no ha tenido socios de ideología similar con el que pactar. La pregunta es: ¿Querrá jugar Ciudadanos ese papel? Si lo hace, puede empezar a cavar su propia tumba.

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