El discurso del Rey

Tomás López · Almería

 251214

Como excepción, en cierto modo, a nuestro ámbito de análisis, que está centrado en Almería, hoy vamos a agrandar un poco fronteras y lo hacemos porque creemos que es interesante para todos y, entre otras cosas, también para Almería. Hablaremos del discurso del rey en la Nochebuena, posiblemente el que más expectación ha levantado desde que existe esta costumbre, y que obviamente también afecta a Almería, por extensión de la generalidad.

Expectación porque era su primer discurso como monarca, porque el país vive en un estado de convulsión como nunca antes lo había estado desde el 23 de febrero de 1981, porque se esperaba su modo de afrontar el tema de la corrupción en determinados ámbitos de la política y la manera que ello ha tenido de entrar en la familia real, presuntamente, por la vía de su hermana, la Infanta Cristina; y en general, porque los monárquicos necesitaban una razón para seguir creyendo y los republicanos otra para reforzar sus reivindicaciones.

Hemos podido leer, ya a estas horas de la mañana, algunas de las valoraciones que la prensa digital ofrece acerca de su intervención. Como en todo, cada cual tendrá la suya. Y la nuestra es de notable alto. Anoche vimos a un rey cercano, comprometido, valiente, que tocó todos los palos sin necesidad de enfangarse, que dio respuestas a todo el que las buscaba, pero sin dar carnaza a quienes sólo buscan carroña. Un monarca que respondió perfectamente a las expectativas de rey preparado, formado, inteligente, con mundo y con visión.

Su visión de la situación en cuanto a la corrupción no dejó lugar a dudas: el que la hace, la paga; y la está pagando. De otro modo no se entiende que su propia hermana esté imputada, como lo están también alcaldes, concejales, consejeros de autonomías, presidentes de diputaciones y, en general, cualquier cargo o puesto del que existan razonables sospechas.

¿Podía haber dicho algo directo acerca de su hermana, como hemos visto reclamar ya esta mañana a algún columnista? No lo consideramos necesario. En lo que dijo, está implícito el mensaje sobre su hermana y personalizar hubiera sido dejar fuera del saco a mucha gente que, por relevancia, también merece estar en él.

Pero además vimos un mensaje optimista, realista y sin complejos cuando habló de que la recuperación económica es un hecho, aunque no haya hecho más que comenzar, comprometido con los ciudadanos, cercano en sus palabras y en sus gestos y, sobre todo, humilde. Un tipo que parecía estar a las órdenes de aquellos a los que se dirigía: los españoles. Los gestos de su cara, el movimiento de sus manos y sus palabras no fueron los de un rey de reyes, los de un jefe del Estado, sino los de un servidor público, perfectamente adaptado a las situaciones, a los tiempos y a las necesidades de los ciudadanos.

Para nosotros, el calificativo de notable alto quizás se quede un poco corto, pero en la prudencia es el que nos merece, puesto que de momento estamos analizando sólo palabras y no hechos. Creo que los monárquicos tienen razones para salir reforzamos y los republicanos, argumentos para la reflexión. Un día para remarcar, que no enmarcar.

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