El aniversario del Bombardeo de Almería

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 250517

La verdad es que la falta de entendimiento y colaboración entre instituciones gobernadas por diferentes partidos políticos es, al mismo tiempo, lógica y escandalosa. Lógica porque los partidos políticos están para algo, es decir, que son diferentes maneras de entender la gestión y, por lo tanto, puede resultar lógico que se afronte de manera diferente, incluso de manera opuesta y, por tanto, que la colaboración sea compleja; y escandalosa porque, por mucha discrepancia que haya, la obligación de las instituciones es entenderse y trabajar por los ciudadanos, al margen del color político que cada uno represente.

Y todo esto, viene a cuento de la penúltima muestra de desencuentro y, sobre todo, de total desinterés a la hora de colaborar en proyectos comunes. Ha sido a cuento de algo tan palmario, tan evidente, tal incontestable como el aniversario del bombardeo que, en plena Guerra Civil, castigó la ciudad de Almería, causando muertos y cuantiosos daños materiales.

Los actos del aniversario han sido organizados por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática de Almería, que por cierto es una asociación de un claro tinte político, aunque esto es perfectamente lícito y no debería influir a la hora de apoyar o rechazar sus iniciativas (ello debe ser en función del criterio valorativo de la propuesta en sí).

El caso es que tanto la Junta de Andalucía (PSOE) como el Ayuntamiento de Almería (PP), en las personas del delegado de Cultura, Alfredo Valdivia, y la concejal del mismo ramo, Ana Martínez Labella, se han acusado de no invitarse mutuamente a colaborar, de no haberse llamado, de no haberse tenido en cuenta.

Es evidente que la conmemoración del bombardeo, aprovechando el aniversario para condenarlo y para sentar las bases educativas y del conocimiento para que nunca jamás se vuelvan a dar casos similares, une a ambas instituciones. Aquí no hay discrepancia alguna, los dos partidos y las dos instituciones están perfectamente de acuerdo.

Entonces, ¿por qué no colaboran? ¿Por qué no se unen en las conmemoraciones? No tenemos la respuesta. Ni la tenemos ni nos interesa mucho lo que argumentan unos y otros. La realidad es que, en este caso, dos no se entienden si ninguno de los dos quiere y el sectarismo y el frentismo lo presiden todo.

No estaría mal que, en este tipo de casos y en otros muchos más, nuestros representantes institucionales diesen un poco de ejemplo. Sobre todo en casos así.

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