El alcalde de Carboneras

Tomás López · Almería

220217

De nuevo Carboneras y la eterna guerra civil que existe en su vida política y, en parte, también en la social. Ahora, el problema llega a través de la contratación de un familiar del número 7 de la lista de GICAR, formación que ostenta el gobierno municipal, y sobre la que la oposición del PSOE ha arrojado evidentes dudas.

No han convencido mucho las explicaciones del alcalde, Salvador Hernández, quien hace tiempo ya que presenta unas formas bastante poco adecuadas para lo que esa la ética y la corrección política. Y no ha convencido nada eso de que GICAR no es un partido sino una agrupación de electores y que, por tanto, no tiene militantes. GICAR, que es quien gobierna en Carboneras, tiene las mismas obligaciones que un partido y los mismos deberes con su electorado y con la ciudadanía en general.

Cuando la oposición de un gobierno pregunta por la posibilidad de que se hayan cometido irregularidades, pero sobre todo si esa pregunta se traduce en una reclamación judicial, la obligación del gobierno es dar explicaciones sin hacerse doler prendas y no quejarse de que se le reclamen tales explicaciones. Y mucho menos quejarse de la actitud de quien pide luz y taquígrafos.

Desde aquí no tenemos ni idea de la corrección o no del procedimiento que se ha seguido para adjudicar una plaza de conserje a un familiar de quien iba en la lista de GICAR, pero desde luego que el alcalde debe entender que el caso llama la atención y que la obligación del PSOE es preguntar e indagar sobre él.

Si el alcalde no tiene nada que esconder,  ha de limitarse a responder, aportar todas las pruebas y alegrarse de que la oposición haga su trabajo, puesto que ello es algo que evidencia salud democrática en el municipio.

Pero mucho nos tememos que las actitudes bastante autoritarias de Salvador Hernández le hayan hecho convencerse a sí mismo de que puede actuar como quiera y cuando quiera.

No pinta bien el futuro de Hernández, que en demasiado poco tiempo evidencia haber pasado de un ciudadano con inquietudes políticas y a un alcalde que desprecia constantemente a todo el que no opina como él. Ha de tener mucho cuidado, puesto que las leyes son iguales para todos, incluido el alcalde.

Next Post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>