Edificios protegidos

Tomás López · Almería

020117

Sin duda es interesante la entrevista que leemos en La Voz con Paco Verdegay, presidente de la Asociación Amigos de la Alcazaba. Habla del patrimonio de Almería y califica de “miserable” el catálogo de edificios protegidos.

Y la verdad, el tema es mucho más profundo, interesante para todos y complejo de lo que parece; un tema que parece reservado a culturetas y expertos, pero que nos afecta a todos desde el punto de vista turístico y económico y también desde su perspectiva arquitectónica y urbanística, sobre todo si eso que llamamos ‘patrimonio’ se cruza en nuestro camino.

Se queja el presidente de Amigos de la Alcazaba que no haya interés en ampliar ese catálogo de edificios protegidos y puede que lleve razón, pero también existe la perspectiva contraria: la de quienes piensan que ese catálogo, censo o como lo queramos llamar están simplemente mal hecho, con criterios absurdos y con una falta enorme de profundidad y de trabajo.

Y de eso no tiene sólo la culpa la Junta de Andalucía. Es más, es posible que parte de la culpa sea de la falta de entendimiento entre las administraciones a las que afecta el tema.

Pongamos un ejemplo práctico: la protección especial de las fachadas antiguas de nuestro casto histórico. ¿Alguien puede explicar los criterios que se siguen para que algunas fachadas estén protegidas y otras no? Sencillamente no. Nadie puede hacerlo porque no existe ese criterio.

Y de esta manera nos encontramos que existen muchos edificio ruinosos, que no representan absolutamente nada, cuyo valor arquitectónico no va más allá del que pueda tener cualquier otra casa y de la que se diferencian simplemente por su antigüedad, pero que tienen sus fachadas protegidas.

La consecuencia de ello es que nadie se entretiene en rehabilitarlas, porque no es rentable hacerlo, y que por tanto, nuestro casco histórico esté plagado de viviendas no ya antiguas, sino simplemente viejas, que contribuyen a que ese casto antiguo esté abandonado.

¿Tienen relación estos dos aspectos: el de los edificios protegidos y el de la protección de viviendas privadas? Para nosotros, absolutamente sí; porque si en lugar de dedicarse a molestar a los propietarios privados sin ningún beneficio para la comunidad, sino todo lo contrario, los patrimonialistas y expertos urbanistas de las administraciones se dedicaran a estudiar y plantear fórmulas para la conservación de lo que realmente tiene valor y sentido, es completamente seguro de que tendríamos un catálogo de elementos protegidos con verdadero interés.

Pero como siempre, aquí lo que prima es trabajar poco, ir a lo fácil, molestar al ciudadano sobre todo si éste es propietario de algo y descuidar lo verdaderamente importante. E insisto: en esto la culpa no es de unos ni de otros, ni mucho menos de los políticos, sino de todos, empezando por los técnicos que viven muy cómodos y se mojan poco en el fondo de las cosas.

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