Ecologistas, antisistema y respeto a la norma

Tomás López · Almería

 270314

El caso del último fallo sobre el Hotel del Algarrobico nos ha traído una reacción de los grupos ecologistas que, por esperada, no deja de ser tan sorprendente como curiosa. Grupos como Ecologistas en Acción o Greenpeace que, conocida la sentencia, se han dedicado a anunciar movilizaciones, a sospechar de la independencia de los jueces y a animar a las masas a que protesten en las calles.

Lo de curioso lo decimos porque antes, cuando todo parecía asegurar sin ningún género de dudas que la justicia iba a obligar a demoler la parte construida del hotel, a estos señores los jueces les parecían unos seres muy respetables y cualquiera que dudara de que eso es lo que había que hacer era un conspirador y una mala persona.

Nos recuerda esta actitud a esos jugadores profesionales (no profesionales) de fútbol, no daremos ningún nombre, que cuando pierden sólo se acuerdan del árbitro (como mucho de parte de su familia) y cuando ganan hablan de respeto, de honorabilidad, de compañerismo y de todas las clases de ‘happies flowers’ que se les ocurren.

Parece, quizás sólo parezca, que los amigos ecologistas tienen dos varas de medir con respecto a la justicia: la exigente, descalificativa y ofensiva hacia la justicia, cuando ésta no les da la razón; y la amigable y defensora de la justicia, cuando ésta está de acuerdo con sus postulados. Si esto es así, es evidente que no es muy serio y que quienes actúan así no merecen demasiada credibilidad.

Y todo ello sin mirar el trasfondo. Porque si se entra a valorar el contenido de lo que se juzga, lo que ha hecho el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía no ha sido más que señalar que el suelo sobre el que se había levantado el hotel era urbanizable en su día y, por tanto, lo sigue siendo. Contra esa sentencia, no cabe suspicacias, especulaciones, teorías conspirativas ni dudas sobre todo lo que no nos dé la razón. Contra esa sentencia lo único que cabría serían los documentos que demuestren que no es así, es decir, que en su día, dicho terreno no tenía la catalogación de urbanizable. Y de momento, ésos documentos no han aparecido por ningún lado. En su lugar, sólo vemos el ‘derecho al pataleo’, o mejor dicho en este caso, al ‘pancarteo’.

Es el recurso de muchos que se llaman ‘anti-sistema’, pero sólo en la teoría o a la hora de intentar imponer sus opiniones, puesto que luego, cuando se trata de aprovecharse del sistema, ya no lo son tanto, puesto que les gusta ir a los hospitales que ha establecido el sistema, disfrutar de sentencias judiciales (cuando son favorables) del sistema, gozar de la protección ciudadana que les brinda el sistema (a pesar de que a veces cargan contra los mismos policías a los que en otras ocasiones les piden protección) o hacer que sus hijos disfruten de la educación pública que brinda el sistema. Digamos que son ‘antisistema intermitentes’: ahora sí, ahora no. Justo el mismo criterio que siguen a la hora del respeto a las normas: sí, pero sólo cuando me convienen o me dan la razón.

Y si profundizamos en el fondo de la cuestión, aquí lo que subyace es la postura de conservar todo el litoral y mantenerlo libre de edificios, hoteles y construcciones en general, versus la de flexibilizar esa postura y permitir que, en algunos parajes de ese litoral, que no en todos, se puedan levantar construcciones con unas determinadas características. La diferencia es que quienes defienden la primera postura creen estar en posesión de la verdad y califican de aberración y de barbaridad todo lo que no sea pensar como ellos, mientras que quienes defienden lo segundo parecen estar más abiertos al consenso, a soluciones intermedias y a eso que debería ser tan característico del ser humano que es la capacidad de diálogo.

Next Post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>