Demagogia de altos vuelos: Monedero, bonito apellido para un comunista

Tomás López · Almería

 220115

Para quien me diga que el tema no tiene nada que ver con Almería, lo siento pero no: aunque el protagonista de la noticia posiblemente no haya pisado nunca nuestra tierra, su partido, Podemos es un fenómeno que afecta a esta provincia como a todas y la demagogia que lo rodea también.

Ahora resulta que uno de los fundadores del partido teóricamente surgido del movimiento ciudadano (a pesar de que sus fundadores llevaban años haciendo política en países suramericanos), Juan Carlos Monedero, posee una empresa que no tiene en nómina a ningún trabajador y que ha facturado 425.000 euros en un año a diversos gobiernos de izquierdas en Suramérica en concepto de consultoría.

Y como quiera que el tema se ha trasladado a las portadas de los periódicos, los señores de Podemos han saltado como un resorte a ofrecer las mismas explicaciones de las que se ríen cuando las esgrimen otros partidos políticos.

Los adalides de la limpieza y la honradez, dicen ahora que el que tenga algo que denunciar, que lo haga ante los tribunales. Es decir, que la política que llevan haciendo un año, basada en dudar de todo el mundo sin presentar pruebas de casi nada, en generalizar la corrupción sin argumentar nada y en poner en solfa la presunción de inocencia es válida sólo para ellos, pero cuando otros la utilizan contra ellos, ya no vale.

Pero eso lo esperábamos. Lo que me ha sorprendido es que el señor Monedero, cuyo apellido no parece el más indicado para un comunista, un bastión del reparto de la riqueza, de la expropiación, de la igualdad de sueldos y de ganancias, tenga una empresa que ha facturado 425.000 euros en un solo año, sin que de momento se conozca que haya repartido parte de esos beneficios entre los más necesitados.

Y para más INRI (con perdón de los anti-cristianos), resulta que dicha empresa no tiene ni a un solo trabajador en nómina. No puedo creer que un comunista, que un tipo que alardea de que hay que crear empleo de calidad y no lo que está habiendo el Gobierno, se ‘pula’ 425.000 euros en un año y no tenga ni una mísera nómina que pagar.

Una de dos: o el señor Monedero se cambia de apellido o modifica su tendencia política. Cualquiera de las dos cosas estaría en consonancia con su demagogia y, por supuesto, con su ideología. Sin duda, un comunista puede comer gambas, por qué no; lo que no casa demasiado es que lo haga mientras otros se mueren de hambre y, mientras, promulgue que su filosofía se basa en repartir la riqueza. Eso, más que comunismo, es la más cruel y miserable de las demagogias.

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