De nuevo una consejera

José María Sánchez Cañabate · Almería

 180615

Hay vida en la Junta de Andalucía. Después de más de tres meses de parón institucional, por las negociaciones, los pactos, los re-pactos y un ejemplo más de que los políticos están, muchas veces, muy lejos de la operatividad que demanda la sociedad, por hay vida en la Junta de Andalucía. Por fin se nombra a los consejeros y al equipo de gobierno de Susana Díaz, que ha de empezar a darse patadas en salva sea la parte para recuperar el tiempo perdido.

Los almerienses, que somos muy de quejarnos porque no nos hacen caso, nos hemos quejado mucho por el hecho de que casi nunca hemos tenido un consejero nacido en esta provincia o que realmente representante a nuestra tierra. Pues bien, a pesar de que seguimos por debajo de la media (hay catorce consejerías y sólo una almeriense), volvemos a tener consejero.

Se trata de Mari Carmen Ortiz, que se va a hacer cargo de la consejería que, por lógica, debe corresponder a la provincia de Almería, es decir, la de Agricultura, en este caso, ‘Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural’. Además de que Almería es el motor de la agricultura andaluza y española, Mari Carmen Ortiz tiene ya una trayectoria, cuyo último puesto ha sido la presidencia del IFAPA (Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía). Completa, de esta manera, una carrera natural, que podía y ha desembocado en la consejería.

El nuevo gobierno de Susana Díaz aumenta en dos las consejerías y, aunque aquí en ‘Almería Al Día’ somos enemigos de la burocracia, parecía razonable ese aumento para poder realizar una gestión eficaz. Es un ejecutivo con muchos cambios, entre ellos la entrada de un almeriense, que al margen de nuestra tendencia a quejarnos, parece razonable, puesto que si de 14 integrantes del gobierno no hay sitio ni para un almeriense, algo habría que analizar por todas las partes.

El caso es que Ortiz tiene por delante un trabajo ingente, importante y que la pone en relación con todo el tejido productivo andaluz, pero en especial con los almerienses, puesto que la mayoría de nosotros vivimos, directa o indirectamente, del campo.

Problemas hay muchos y, la verdad, eficacia política para haber ido solucionando al menos algunos ha habido más bien poca. Nuestros productores pierden rentabilidad cada año, ven cómo los competidores externos a la Unión Europea cada vez meten más producto, cómo cada vez son menos los mercados accesibles, cómo aumentan los costes y cómo disminuyen los ingresos. Volvemos al ‘llanto’, del que tanto se nos acusa, pero nada de lo que acabo de enumerar es mentira.

Y si se supone que nuestros representantes políticos están para echarnos una mano, la verdad es que la agenda de Ortiz debe estar echando humo en este momento. Pues nada, nada: manos a la obra, que si avanza al menos algo más que sus predecesores, puede convertirse en una heroína para nuestro campo, para nuestra provincia. Manos a la obra.

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