De momento, no hay restaurante en Mónsul

Tomás López  · Almería

280116

Lo leemos hoy en la prensa: la Junta de Andalucía ha suspendido temporalmente el concurso para la licitación de un restaurante en la Playa de Mónsul y lo ha hecho, tras las protestas de organizaciones conservacionistas y ecologistas, pero por “errores en el pliego”.

Ignoro si el proceso se reanudará, una vez subsanados tales “errores”, aunque me resulta especialmente sospechoso que se hayan detectado éstos, justo tras la polémica suscitada por el anuncio de la licitación de este establecimiento.

Y sobre todo, espero que el proceso se reanude, porque los almerienses también tenemos derecho a que nuestras costas sean un lugar para el disfrute, moderado eso sí, con máximo respeto a la naturaleza, pero con posibilidad de que se albergue en él un turismo de calidad, capaz de ir a los sitios respetando el medio ambiente, capaz de dejar ingresos en la zona sin necesidad de acompañarlos por basuras y consecuencias negativas para el medio, capaz de difundir a los cuatro vientos que tenemos un paraíso natural que cuidar, pero también del que aprovecharnos en beneficio de los propios almerienses, que algo tendremos que ver en esto.

Las mismas asociaciones a las que les parece un atentado contra la naturaleza el simple hecho de que en Mónsul ofrezca a sus visitantes ¡un restaurante! Para poder comer; no un centro comercial, no un resort turístico ni un complejo de ocio; simplemente un restaurante… esas asociaciones no tienen nada que decir acerca de la cochambre que ese otro tipo de “turismo”, el de las acampadas hippies de personas que defecan en el campo, que llevan a sus perros sueltos y sin sus correspondientes controles sanitarios, que tienen todo hecho un asco por ejemplo en Cala San Pedro.

Pero lo peor no es este interesado y poco comprensible criterio por parte de estas asociaciones; lo peor es que en muchas ocasiones, muchas más de las que debieran, las autoridades y las administraciones los tienen en cuenta, les hacen caso e incluso les dan la razón.

Que algo tan sencillo como que haya un restaurante en el entorno de Mónsul, que además estará acompañado por una tienda que permitirá promocionar turísticamente la zona y el Parque Natural, es lo más normal del mundo. Pero además es algo positivo, porque generará empleo, moverá el dinero y atraerá más turismo a la zona.

No estaría mal que alguien le pidiera a estos señores un estudio más o menos serio acerca de cómo un restaurante en esa zona puede perjudicar a la naturaleza y, en el imposible caso de que lo consiguieran demostrar, lo que habría que hacer es trabajar en medidas para evitar que ese daño se produzca.

Lo que no se puede tolerar es que los turistas, los almerienses y los empleados de ese futuro negocio se queden sin nada por el criterio simple e injustificado de estos señores.

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