Cospedal, el gobierno, Cataluña y Juana Rivas

José María Sánchez Cañabate · Almería

 210917

Visitó ayer Almería la secretaria general del PP y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. Asistió a los actos de aniversario de la Legión, presidió la junta directiva del PP Almería y, por supuesto, habló para los medios.

Entre sus declaraciones, dejó claro que no puede ser que alguien desafíe el Estado de Derecho y que no tenga consecuencias. Y lleva razón. Es evidente que no podemos vivir en un país en el que la ley se la pase por el forro todo el que quiera y no pase nada, aunque convendría recordar a la señora ministra que hace un mes vivimos un episodio parecido, en cuanto a pasarse la ley por el forro, con la señora Juana Rivas, que pasó olímpicamente de la ley y de los jueces, y a los políticos se les caía la ropa interior por decir aquello de “Yo soy Juana Rivas” y mostrar su complacencia con la actividad delictiva de la susodicha.

Pero volvamos a Cataluña. Efectivamente, el gobierno catalán ha desafiado el Estado de Derecho y eso no puede ser. El Estado debe actuar e impedir que una comunidad autónoma haga de su capa un sayo y se salte la ley a la torera.

Afortunadamente, nuestro ordenamiento legal contempla procedimientos sobrados para poder cambiar la realidad si no nos gusta, contando siempre con el apoyo de la mayoría. Lo contrario es, como la mayoría no me apoya, hago lo que me da la gana y digo que es legítimo. ¿Por qué? Porque sí; porque es legítimo.

Ahora bien, la señora Cospedal también debería mirarse un poco para sus adentros y hacer algo de autocrítica, esa ‘rara avis’ de la política. Por ejemplo, debería mirar qué porcentaje de culpa tiene el gobierno central, mitad por inacción y mitad por negación del problema.

De esta manera, quizás descubra que hace mucho tiempo que la realidad ha cambiado en Cataluña, que la Constitución del 78 necesita una revisión, que hay conceptos que valían en los 70 y ahora son casi prehistóricos y que hay que evolucionar un poco con los tiempos.

El gobierno, éste del PP y antes también el del PSOE, ha pecado de inmovilismo y cabezonería, negándose a abrir debates que no sólo están en la calle sino que son necesarios con el paso de los tiempos.

Pero ésa no ha sido su única responsabilidad incumplida. La manía del presidente Rajoy de no hacer nada hasta que no es inevitable también ha contribuido a que estemos donde estamos, puesto que hace tiempo que tiene noticias de que se están cometiendo irregularidades legales por parte de una administración del Estado como el gobierno catalán. Y no ha hecho absolutamente nada para impedirlo.

Afortunadamente, ayer se actuó con la dureza que la situación requiere. Esperemos que no sea demasiado tarde.

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