Corrupción

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 080216

Estamos en la semana, en el mes, en el año internacional de la corrupción política. Los periodistas gozamos como marranillo en charco con un caso de corrupción política que salta a las páginas de periódico y a las ondas cada día. Un día PP, otro PSOE, otro Izquierda Unida, ni siquiera los de la nueva política, Ciudadanos y Podemos, se libran: en cuanto tocan poder, empiezan a surgir los casos de corrupción.

Y los periodistas cada día más teatralmente indignados y los ciudadanos cada día más hastiados del menos malo de los sistemas políticos: la democracia.

Sólo los que llegan nuevos a esto de la política tienen el beneficio de la duda… pero por muy poco tiempo, ya que en cuanto tienen acceso a alguna partida presupuestaria, comienzan a ser ‘sospechosos’.

¿Qué hay casos reales de corrupción? Obvio. Como la vida misma. Como lo hay en el resto de ámbitos: como tú, que cuando te van a casa a arreglar las tuberías le aceptas al tipo poder pagarle en negro para evitarte el IVA; o como tu prima, que se empadronó en casa de sus padres para poder matricular al niño en un colegio que le gustaba más que el que le tocaba; o como tu vecina del quinto, que alegó que su tía abuela era la que iba al volante cuando le multaron por saltarse un rádar a 160 por la autovía.

Lo hemos dicho ya alguna vez, en ‘Almería Al Día’, que nos estamos cargando el sistema más justo que se ha inventado. Que no es perfecto, pero es el menos malo y además es lo suficientemente flexible como para mejorarlo. Que no es cierto que los que vienen nuevos a esto son los salvadores de la patria, que no es verdad eso de que unos son casta y otros no, porque al final terminamos viendo fotos de los ‘no casta’ viajando en clase preferente al segundo día de llegar al cargo; y que todo esto va en contra de todos, porque el deterioro del sistema y de su credibilidad nos afecta a todos.

Estamos en la semana en la que los representantes almerienses en Madrid han hecho públicas sus posesiones y sus propiedades. Y no es que yo esté en contra, pero no acabo de entender por qué han de realizar ese ejercicio de ‘streptease patrimonial’, por qué no tienen derecho a la privacidad por el hecho de representarnos.

Y estamos en la semana en la que una información de un periódico de tirada nacional ha colocado en el disparadero al presidente de la Diputación de Almería. Así, sin anestesia, sin que un juez haya hablado, sin que se presenten pruebas lo suficientemente concluyentes como para triunfar en un tribunal o sin que, por lo menos, el tribunal haya tenido acceso a ellas.

También lo hemos dicho en más de una ocasión: lo primero que estamos consiguiendo es que las personas realmente preparadas para gestionar nuestro dinero, el público, el de todos, terminen huyendo de la política. Porque no merece la pena este linchamiento.

Y esto, que puede parecer muy democrático, lo primero que supone es que el hueco que dejan estos gestores sea ocupado por otros menos preparado. Y, ¿tú quien prefieres que gestione tu dinero: alguien preparado u otro que no tiene otra ocupación?

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