Con el culo

José María Sánchez Cañabate · Almería

 100915

Hombre: fino, fino, no ha estado el alcalde de Berja, a la hora de enjuiciar el decreto que ha supuesto la segregación, la independencia vamos, de Balanegra con respecto a su municipio. Antonio Torres ha dicho que no está de acuerdo con el decreto por activa y por pasiva, ha dicho que está mal hecho, que no se atiene a derecho, que no deja nada claro y que lo va a recurrir a la justicia. Pero además, ha dicho que está hecho con esa parte en la que la espalda pierde su nombre original.

Finezas al margen, lo que está claro es que estamos ante un caso de desencuentro claro y, sobre todo, conflicto de intereses evidente. Si la justicia fuera algo incuestionable y fuera de interpretaciones subjetivas, que no lo es en absoluto, como se demuestra cada día con las resoluciones judiciales, aquí no habría más que hacer cumplir el texto legal y a otra cosa mariposa.

Pero como no es así, la realidad es que ha habido un organismo, el consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, que ha dictado un decreto por el cual Balanegra pasa a ser el 103 municipio de la provincia de Almería. En Balanegra están muy de acuerdo, entre otras cosas porque es una victoria que llevaban peleando desde hace muchos años, más de una década; mientras que en Berja tienen claro que esto no se atiene a la norma jurídica y, a su vez, lo van a discutir y pelear hasta el final.

Huelga decir que no tenemos ni idea de cuál de las dos partes llevará razón al respecto, pero lo que sí resulta evidente es que sus posturas son irreconciliables. Así lo ha declarado la alcaldesa de Balanegra, por cierto, del mismo partido político que el de Berja, el PP, que ha proclamado que éste no ha querido negociar ni sentarse en ningún momento a una mesa en busca de acuerdos.

Antonio Torres parece estar muy seguro de que va a ganar esta batalla y de que la ley está de su parte y de la de Berja, municipio que nunca ha querido que Balanegra sea independiente y que, en anteriores épocas, ni siquiera colaboraba con la Entidad Local Autónoma de Balanegra, que se quejaba de estar asfixiada y ninguneada por el consistorio virgitano.

Estamos, pues, ante una historia larga, pero cuya peor parte, cuya evidencia más lamentable es que no existe claridad sobre la ley que nos debe gobernar, ni en esto ni en nada. En un país en el que los ciudadanos y las propias administraciones no tenemos claro qué es lo que nos dice la ley que se puede y que no se puede hacer, la convivencia es siempre un poquito más difícil. Y sobre todo mientras haya sospecha de que las cosas se hacen con tal parte del cuerpo, en lugar de con la cabeza.

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