Comiendo sapos

José María Sánchez Cañabate · Almería

 190516

Pocas cosas nos sorprenden ya, a estas alturas, en el mundo de la política. Más de uno se sorprendería, de lo contrario, y mucho, con la nueva postura de Rosalía Martín, líder de Izquierda Unida en Almería, que hace una semana llamaba “señor de la guerra” a Julio Rodríguez, ex Jefe del Estado Mayor del Ejército y número uno en la candidatura de Unidos Podemos al Congreso por Almería.

Rosalía puso de vuelta y media a Rodríguez y le negó cualquier atributo que justificase su candidatura por Almería. Hubiera podido sorprender, también, el hecho de que las críticas contra el ex militar fueran únicamente por eso, por su condición de ex JEMAD, y nada de nada por su condición de persona que no conoce Almería ni por el forro. Pero ya nadie se sorprende de estas cosas.

Pues bien, el caso es que ayer, la misma Rosalía Martín que había dicho eso hace una semana, se tragó el sapo con sal y pimienta y dijo que dejará a un lado sus convicciones para trabajar en la candidatura de Unidos Podemos. O lo que es lo mismo aquello tan viejo de Groucho Marx, de “éstos son mis principios; si no les gusta, los puedo cambiar por otros”.

Y mientras tanto, su partido, el Partido Comunista, enviaba un comunicado en el que proponía, como número dos, a la “camarada” Vanesa Segura, por su extraordinaria valía y bla, bla, bla.

Vamos, que no nos gusta Rodríguez, pero si nos ponen de número dos a una de las nuestras, entonces ya estaríamos hablando de otras cosas.

¿Vieja política? ¿Nueva política? ¿Política tomadura de pelo? ¿Más de lo mismo?

Lo dicho, no ha cambiado nada. Tras aquel impulso tan inconsistente como una pared hecha sin mezcla, los herederos del 15-M han dejado claro que lo que buscaban, todo el rato,  un puestecico que les permita vivir bien durante los próximos cuatro años; y no nada de eso de cambiar las cosas y todas esas milongas con las que han conquistado millones de votos.

Y ahí, a su lado, están los comunistas de Izquierda Unida, capaces de llamar “señor de la guerra” a un tipo una semana y a la siguiente hacerse fotos con él y decir que su presencia es suficiente para que los principios de uno queden a un lado, por el bien de todos… y sobre todo de los que van a ‘pillar cacho’.

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