Cerro de San Cristóbal

José María Sánchez Cañabate · Almería

 310316

De lo leído ayer y hoy en la prensa provincial, nos ha llamado poderosamente la atención la manifestación de la consejera Rosa Aguilar, acerca de las intenciones de la Junta de llevar a cabo una actuación integral en el Cerro de San Cristóbal, a preguntas de Podemos en el Parlamento Andaluz sobre pintadas aparecidas en la zona y en la propia Alcazaba.

Me alegra enormemente esta intención de la Junta y de la consejera, como me alegraría también si la iniciativa fuera del Ayuntamiento, de la Diputación, de la Unión Europea o de la junta electoral de Sebastopol.

Lo que pasa en el entorno de la Alcazaba y del Cerro de San Cristóbal es, simplemente una vergüenza. El Cerro de San Cristóbal está a cinco minutos de la Puerta de Purchena, es decir, que está casi en el centro de la ciudad. Es, además, una ubicación privilegiada en todos los sentidos, con un monumento al que se podía sacar partido y no se le saca en absoluto; además situado en alto, para hacer allí un mirador espectacular para turistas y también para nosotros los almerienses; y un entorno en el que se podía pensar a lo grande para convertir una zona deprimida y tremendamente maltratada en todos los sentidos, en cuanto al impacto visual y a la integración social, en un punto de encuentro y centro neurálgico desde el punto de vista social, económico y turístico.

La situación del Cerro de San Cristóbal y del entorno de la Alcazaba no es nueva; no es ni de ayer ni de anteayer. Son ya muchas décadas desde que esta zona de la ciudad es una parte deprimida del casco histórico, olvidada marginada y dejada de cualquier vigilancia y cuidado por parte de las administraciones.

Luego nos preguntamos por qué cuesta tanto trabajo que el turismo cale en esta ciudad, pero seguramente en este caso encontramos una de las razones: nuestro patrimonio está salpicado de miseria, de descuido y de marginalidad, en lugar de sacarle brillo todos los días y cuidarlo como patrimonio, valor y generador de riqueza que es y que debe ser.

Por tanto, si ahora la Junta o quien sea va a invertir en esa zona, nos alegramos, aunque tampoco nos gusta mucho que venga nadie a sacar pecho. Lo que ahora mismo se haga es cumplir con una obligación de décadas atrás, restaurar tantos años de vergüenza e incumplimiento por parte de todos.

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