Carta abierta al tarugo que desea la muerte a niñas en Internet por ser hijas de un Guardia Civil

Tomás López · Almería

311016

Querido Álex Morera o como te llames, porque sin duda ése no será tu nombre, ya que eres tan cobarde que utilizarás un nombre falso para esconder tu inmundicia y tu inhumanidad:

Es verdad que me da demasiado asco el tener que escribirte estas palabras, pero no me las puedo callar porque me ‘reventarían’ (te suena la expresión, ¿no?) por dentro.

Vivimos en un país en el que un imbécil como tú, un tarugo sin solución, un indeseable y miserable que no merecería ni salir a la calle en toda su vida, puede hacerse famoso por uno de los vómitos que vierte en ese bar de borrachos que, en muchas ocasiones, son las redes sociales.

Has tenido la suficiente falta de hombría y de humanidad para desear “que reviente” la niña que protagoniza un vídeo en el que se reencontraba con su padre, un Guardia Civil granadino destinado en la Comandancia de Almería.

El simple hecho de desear que reviente o muera un ser humano ya define no ya tu falta de corazón, que es evidente, sino la inexistencia de cualquier actividad inteligente en tu cerebro.

Pero dedicar ese deseo a una niña de tres años, simple y llanamente porque su padre es Guardia Civil supone llegar a un extremo en el que nadie podría extrañarse de que el que terminase reventando, pero de odio y de falta de actividad humana en tu interior, fueras tú.

No te lo deseo, sinceramente. Y no te lo deseo porque esas cosas las personas no se las deseamos a nadie. Quiero que sigas viviendo, aunque con ello este planeta sea bastante menos maravilloso de lo que podía ser. Pero como ser humano me es imposible desearte la muerte o el sufrimiento que sin duda mereces.

Lo único que puedo desear es que el ordenamiento legal que regula la convivencia de quienes seguimos pensando que ello, el convivir, es posible sin ese repugnante nivel de odio que tú exhibes, caiga sobre ti con toda la fuerza de la que sea capaz, que te pases en la cárcel el tiempo suficiente para que aprendas que reventar niños, ni siquiera desearlo, no es manera de ir por el mundo.

Ah, y otra cosa: quiero pensar, por salud mental, que tú no tienes niños. Y deseo razonar que, si alguna vez los llegas a tener, entenderás el grado de inmundicia que encierran no ya tus declaraciones, sino sobre todo tus asquerosos pensamientos.

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