AVE Madrid

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 230317

No es fácil encontrar la unanimidad en todas las portadas de la prensa almeriense. Las de hoy hablan, todas, de esa reunión celebrada en Madrid entre dirigentes del PP: por un lado los almerienses: el presidente de la Diputación, el alcalde, los diputados Hernando y Matarí y el presidente del PP Andalucía, como ‘hermano mayor’; y por otro, los representantes del ministerio, encabezados por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

Términos como ‘reactivación del Corredor Mediterráneo’, ‘creación de la avenida Sierra Alhamilla’ o ‘necesidad innegociable’ ilustran el contenido de la reunión, con tres letras presidiéndolo todo: AVE.

La verdad es que lo del AVE a Almería es algo que pasa de castaño a oscuro, un tema que se ha enquistado sin que nadie explique muy bien por qué, pero que nos ha vuelto a convertir, a los almerienses, en ciudadanos de segunda o tercera, como lo éramos hace algo más de un siglo, cuando obtuvimos el dudoso honor de ser la última provincia a la que llegaba el ferrocarril.

Por aquel entonces, las manifestaciones eran constantes pidiendo la llegada del tren, los periódicos eran muy combativos y los almerienses no dudaban en organizar todo tipo de actos para mostrar su monumental enfado por ese retraso tan notable.

Ahora se repite la situación, aunque de momento no se observan avances.

Ayer, en Madrid, al parecer se habló de reactivar todo este tema y de que el ministro De la Serna traerá, a principios de abril, un calendario con la reanudación de obras que, efectivamente, están paradas, ya que en su día sí que se llegaron a comenzar.

Si el compromiso del ministro es real, seguramente será el mayor avance en años, en más de un lustro, aunque también es comprensible que los ciudadanos no terminen de fiarse, no por el ministro en sí ni por su partido, el PP, sino en general por la seriedad y eficacia con que los políticos han tratado este asunto desde que comenzó a hablarse de él.

En todo caso, si además de AVE, resulta que De la Serna nos va a traer una cesión de terrenos, que al parecer ya está comprometida, para que la carretera de Sierra Alhamilla pase de ser un tapón de tráfico para convertirse en una gran avenida de la ciudad, entonces habrá que ponerle un piso en el Paseo o, al menos, una estatua junto a la de Nicolás Salmerón.

En todo caso, no es momento aún de echar las campanas al vuelo, puesto que ya en otras muchas ocasiones, las expectativas han terminado por ser castillos en el aire y vísperas de grandes desilusiones. Lo que se ha de esperar es que ésta sí sea la vencida.

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