Arranca la Diputación: la ciudadanía necesita ya que la administración reemprenda la marcha ya

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 300615

En la mañana de ayer, la Diputación Provincial de Almería vivió la investidura de Gabriel Amat Ayllón como su presidente, por segunda legislatura consecutiva. Poco que reseñar al respecto. Tanto para Amat como para su vicepresidente, Javier Aureliano García, lo más destacado de la legislatura anterior es que, en tan sólo cuatro años, se ha saneado una deuda de 80 millones de euros y todo ello no sólo sin renunciar a prestaciones provinciales y servicios al municipio sino incluso incrementándolos.

En contra, para el PSOE hay que trabajar para mejorar, por ejemplo, las infraestructuras ferroviarias, mientras que el representante de Ciudadanos abogaba por regenerar la vida política. Lo dicho, lo esperado de cada uno.

Como curiosidad, pero al mismo tiempo dato significativo, el poder creciente de Roquetas de Mar en el panorama provincial. De hecho, no sólo el presidente de la Diputación va a ser un roquetero, sino que también los líderes de otras dos de las cuatro formaciones que habrá en la casa provincial, Izquierda Unida y Ciudadanos, serán representantes por ese municipio roquetero: Juan Pablo Yakubiuk y Roberto Jesús Baca respectivamente.

Pero lo más significativo, lo más importante de todo es que, con la puesta en marcha de la Diputación, se da por terminado un largo, larguísimo proceso electoral, que se ha encadenado con el de la Junta de Andalucía y que ha tenido parada la administración andaluza, provincial y las locales (ayuntamientos) desde el pasado mes de marzo, prácticamente.

Y sinceramente, esto no puede ser. Uno de los objetivos, del cual se habla muy poco ciertamente, que deben tener nuestros políticos es el de agilizar la burocracia administrativa en éste y en todos los sentidos. No puede ser que por el hecho de que haya elecciones, se paralice una administración durante meses. Las instituciones deben dotarse de mecanismos para garantizar la continuidad de la actividad normal aunque su vida esté sumida en procesos electorales.

Desde marzo hasta ahora (¡tres meses!) han sido muchos los proyectos que se han paralizado, los trámites que han necesitado agilidad y no la han tenido, innumerables las iniciativas que se han visto en vía muerta, a la espera de los acuerdos autonómicos y del proceso electoral municipal y provincial.

Señores: hay que correr, nos tiene que doler cada día que una institución está paralizada. No tengo gran esperanza en que éste vaya a ser considerado un objetivo prioritario en los próximos años, pero sinceramente, creo que el país, la comunidad y la provincia, todas las provincias, lo necesitan urgentemente. Eso sí sería eficacia y gestión.

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