Aqualia, esa dictadura

Tomás López · Almería

310815

Es lo que tienen los monopolios y las concesiones abusivas que, no sólo siguen existiendo, sino que no dejan de producirse en nuestro sistema administrativo. Resulta que, en nuestra ciudad, la empresa encargada de suministrarnos agua es la misma que la que dictamina si las instalaciones de las casas son las correctas para poder dar ese suministro y, ¡oh casualidad!, la misma que nos puede hacer la obra para adaptarlas, en el caso de que considere que no son adecuadas.

Pongamos un caso práctico: usted compra una vivienda o negocio de segunda mano en el que el suministro y saneamiento de agua están dados de baja. Lógicamente, usted, como tiene previsto habitarla en el siglo XXI, quiere que se la den de alta; por tanto, ha de acudir a Aqualia obligatoriamente; no hay otra alternativa.

Entonces Aqualia le manda un inspector cuyo testimonio tiene valor de ley: es inexorable e inapelable. El señor en cuestión dictamina si las condiciones de su vivienda son correctas para darle el agua y poner en funcionamiento un contador. Si él no lo estima conveniente, le dirá qué es lo que tiene que hacer para que esa vivienda estén en condiciones de recibir el agua corriente y el saneamiento. Y además, le abrirá las puertas para que la propia Aqualia le dé un presupuesto de esa obra que la misma Aqualia dice que es obligatorio hacer.

¿Estamos de cachondeo o qué? ¿No es esto un abuso? ¿No es esto una dictadura económica para sostener a una empresa con una concesión pública municipal? ¿Saben nuestros políticos que esto funciona así? ¿Les parece bien?

Y claro, este tipo de estructuras se derivan en que la empresa en cuestión termina creyendo que es omnipotente y también incontestable, lo cual provoca que sus empleados se crean mini-dioses, que tratan con la punta del pie a los ciudadanos que pagan sus sueldos vía impuestos y vía concesión municipal, les exijan cosas a veces imposibles de cumplir, les exijan horarios abusivos para poder atenderles, los menosprecien constantemente cuando acuden a recibir la atención y el servicio que pagan y, en general, se comporten como reyezuelos ante un populacho que no tiene otra que callar, aceptar y bajar la cabeza.

Y nosotros nos preguntamos: ¿no sería mejor denunciar todo esto sin miedo, para que la presión social termine cambiando estas realidades abusivas? Nosotros, en Almería Al Día, estamos convencidos de ello.

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1 Comment

  1. monica

     /  19 marzo, 2016

    Todo hay que ser contrastado con otros profesionales y empresas del sector ,esto desde un pais que cre que no hay dictadura empresarial vergonsozo, es fuerte , somos unas marionetas incapazes de demostrar nuestros desacuerdo con ser usurpado, asi sin mas , solo porque a ellos les parecen obligar lo que tenemos que en este caso pagar para mantener su subsistencia financeira y de los politicos que lo necesitan decirme pais primario¿ o terciario¿ mejor no hay calibre …… debemos disuardiar

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