Apaleados y denunciados

José María Sánchez Cañabate · Almería

 180915

Vaya por delante que no creo, en absoluto, que sea éste un tema fácil. Incomprensiblemente, buena parte de la sociedad está dividida entre quienes miran a los homosexuales de una manera diferente a como lo hacen con los heterosexuales y quienes creen que la discriminación va mucho más allá de lo que es en realidad. De esta manera, sin haber sido testigo directo de un hecho, no es posible juzgarlo, puesto que las manipulaciones están a la orden del día en este ámbito.

Dicho esto, el hecho de que una pareja de homosexuales almerienses denunciara en su día una agresión xenófoba y haya terminado imputada por exhibicionismo suena con fuerza a discriminación; vamos, que hace que uno se pregunte que si los nudistas hubieran sido heterosexuales, la juez los habría imputado igualmente por exhibirse ‘indebidamente’.

He leído, sin que tenga yo conocimiento profundo sobre el tema legal en cuestión, que en España no hay ninguna ley que prohíba ir por ahí desnudo. Realmente me parecería sorprendente si así fuera, puesto que siempre he tenido entendido que el nudismo tenía sus zonas acotadas para practicarse. Si me preguntan si yo estaría a favor de que el ir desnudo sea posible legalmente en cualquier lugar, probablemente respondería que sí, porque creo que alrededor del sexo hay demasiado tabú, aunque entiendo que haya ciertas reservas, sobre todo en relación con la infancia y su protección.

Sin embargo, diga lo que diga la ley hoy en día, no creo que proceda jugar por exhibicionistas a unos señores que tomaban el sol en una playa apartada de donde habitualmente se concentra la gente, como es la de Torregarcía. Si los juzgados abren esa puerta, habrá que ver qué se hace con todas las señoras que nos muestran generosamente sus pechos a la hora de broncearse y, yendo más allá, habrá que delimitar claramente qué es y qué no es exhibicionismo en la playa, puesto que hay prendas de vestir que seguramente exhiben a sus portadores que la propia desnudez.

Insisto, sin conocer en profundidad los hechos, más bien parece éste un caso en el que, no ya cornudos y apaleados, sino que los protagonistas tienen pinta de haber sido apaleados primero y denunciados después.

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