Amat, la Fiscalía, la presunción de inocencia y las prisas

Tomás López · Almería

190916

No fue, la que terminó ayer, una semana tranquila para Gabriel Amat. El presidente del PP y de la Diputación de Almería y alcalde de Roquetas recibió el jueves la noticia de que la Fiscalía había remitido al Juzgado la denuncia de Izquierda Unida por unas presuntas adjudicaciones del Ayuntamiento roquetero al yerno de Amat.

Se trata de un paso más en la guerra, lo que él llama “persecución personal”, que se mantiene contra el presidente popular por parte de determinadas organizaciones y partidos como la propia Izquierda Unida.

El líder del PP se mostraba ayer tranquilo, según sus propias palabras en nota de prensa, y aseguraba ser absolutamente inocente, por no haber adjudicado nada a su yerno, y que ”estoy tranquilo y confío en la profesionalidad de todos. Estoy dispuesto a colaborar con la Justicia y deseo que se agilicen todos los trámites al respecto para poder demostrar cuanto antes mi inocencia”.

Amat se remitía, en esas palabras, a las comisiones de investigación y transparencia que, hasta el número de cuatro, se han llevado a cabo en el propio Ayuntamiento, con asistencia de todos los grupos políticos representados en él. Amat no ha abandonado en ningún momento la total convicción de su propia inocencia y la posición de fuerza acerca de que logrará demostrarlo y dejar limpia su imagen y la de su familia.

No ha tenido suerte Amat, puesto que todo este nuevo paso en el proceso ha llegado precisamente en la peor semana del PP, a nivel nacional, que se recuerda. Los casos Matas, Bárcenas y sobre todo Rita Barberá han aflorado y se han recrudecido a medida que el calendario ha profundizado en septiembre. Y eso no ayuda a Amat, por paralelismo, por ‘ósmosis’ política.

Evidentemente, nada de eso tiene nada que ver con Amat, que puede ser igual de inocente o culpable independientemente de lo que pase con otros integrantes o ex integrantes de su partido. Pero públicamente no le ayuda.

En cuanto a la presunción de inocencia, más de lo mismo, más de lo habitual, de lo que tristemente ha pasado a ser el derecho a este concepto: Amat no tiene derecho a la presunción de inocencia, para muchos; los muchos que han pedido su dimisión, sin tener en cuenta que, como en otros muchos casos (los que acabo de citar del PP, o los de los ERE con Chaves y Griñán en el PSOE, por ejempo; y otros anteriores), puede tratarse de casos en los que triunfe la inocencia y, por tanto, en los que no sería justo que hubiera repercusión alguna sobre los protagonistas; y menos a priori.

Los propios políticos, acusándose constantemente sin pruebas y sin cuartel, y los medios de comunicación que nos hemos hecho adictos a la ‘carnaza’, somos los principales culpables de la muerte de la presunción de inocencia.

Recordemos ahora que un político almeriense como Martín Soler, dio por cerrada su carrear política por un caso del que terminó saliendo inocente. Absolutamente injusto, intolerable, inmoral y ridículo.

En el caso de Amat, como en todos esos citados, pierde el protagonista y pierden los que han confiado en él, puesto que pueden perder a un político inocente (eso habrá de demostrarse). ¿Tanto cuesta esperar a que hable el juez?

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