Almería es España: no dejemos a los independentistas hacernos trampa

Tomás López · Almería

281015

Es momento de no callar, de estar activos, de no conformarse, de trabajar y luchar si hace falta por el mantenimiento de la legalidad. Ayer, ese gazpacho catalán que se presentó a las elección bajo el nombre de Just pel Sí y esa otra fuerza de corte anticonstitucional, radical y con bastantes tintes dictatoriales que es la CUP hicieron oficial una declaración de independencia que, de no ser algo tan serio, movería a la risa.

Unos señores que juntos no suman ni tan siquiera la mitad de los votos de los catalanes pretenden declarar la independencia de un territorio que conforma España desde que ésta nació, hace más de cinco siglos. Repito, de no ser por la gravedad del asunto, la cosa no pasaría del ridículo de unos personajillos con aires de grandeza.

Pero ha llegado el momento de no tolerar más insultos, más amenazas ni más posturas de fuerza. Estos señores no representan ni a la mitad de los catalanes. La división que presenta el propio pueblo catalán hace obligatoria una hoja de ruta marcada por el consenso, el diálogo y la cesión de unos y otros en sus pretensiones, para poder llegar a un punto de interés común.

Todo lo que sean posturas de fuerza, como ésta de los independentistas, suponen una amenaza grave para la estabilidad, para el bienestar ciudadano e incluso para la paz. ¿Quién demonios les ha dado a estos señores la capacidad de decidir por todos los catalanes? ¿Quién se han creído que son para declarar independiente a Cataluña?

Acepto la duda de si para que Cataluña sea alguna vez independiente basta con la decisión de la mayoría de los catalanes o es necesaria la de los españoles. Pero el la realidad es que ahora mismo no estamos en ninguno de esos dos escenarios. Los que proponían independencia no han alcanzado la mitad de los votos de las pasadas elecciones, que de todas formas no eran formal y legalmente plebiscitarias, pero en todo caso, no les dieron la razón.

Ahora, con el fracaso bajo el brazo, pretenden reírse del resto de los españoles y de los catalanes, mientras sus precursores, los Pujol y compañía, se debaten entre procesos judiciales y registros domiciliarios.

¿Y nos vamos a quedar de brazos cruzados? El gobierno de España está siendo demasiado contemporizador y está tardando en tomar acciones legales contra estos anti-constitucionalistas y los ciudadanos también deberíamos empezar a manifestarnos con el peso de la ley, de la razón y de toda nuestra voluntad de paz y bienestar, para que se oiga muy fuerte nuestra voz.

Hay demasiado en jugo como para que el gato lo lleve al agua simplemente el que más ruido haga.

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