Almería capital: cuatro años inciertos

270515Álvaro Fuentes Soler · Almería

Analizando los resultados electorales del pasado domingo, una de las plazas donde el futuro a corto se antoja más rocambolesco es la propia capital. El PP, que ha gobernado en solitario durante los últimos años, después de haberse visto obligado a hacerlo con GIAL en su primera legislatura de Luis Rogelio, retorna ahora a la obligación de pactar.

Incluso es probable que la actual situación de pacto sea mucho más dura que la de entonces con Juan Megino. Es cierto que el ‘doctor’ era un ‘rebotado’ del partido y que las negociaciones con él eran especialmente duras, debido a esa condición, pero ahora hay un condicionante que agrava la situación: el PP viene de gobernar durante doce años y de haber estado cómodamente apoyado en una mayoría absoluta.

Pero es que, además, la situación es particularmente enrevesada para el PP, con otros agravantes con respecto a la situación de 2003. Para empezar, parece evidente que PSOE e Izquierda Unida tienen claro que pactarían para echar de la alcaldía a Luis Rogelio, a pesar de que la diferencia de votos del PP con respecto a ellos, incluso juntos, es todavía bastante importante.

Falta una pieza, pero dicha pieza no podía haber sido peor escogida para el PP: Se trata de Ciudadanos, liderado por Miguel Cazorla. Ambos condicionantes son malos. El primero, el del partido de Albert Rivera, porque se trata de una formación de centro, no específicamente de derechas como lo era GIAL, que además tiene mucho que pactar en todo el país y que aún no se ha definido sobre cómo lo hará (hay quien dice que han tantas opciones de que lo haga con el PP como con el PSOE) y que, además, podría verse obligado a definir su línea de pactos en función de lo que le dicten desde Madrid o desde Sevilla. Por tanto, por ahí no hay demasiado optimismo en las filas populares.

Pero lo peor no viene por las siglas sino por el candidato del único posible apoyo que tendría el PP para permanecer en la alcaldía de Almería. Miguel Cazorla, hay que recordarlo, fue el concejal peor tratado por los populares en la legislatura del pacto, acusado de proyectos megalómanos e inútiles, descalificado como gestor e incluso acusado de irregularidades en el tema de los Refugios de la Guerra Civil.

Una realidad que se ha reproducido ahora que se ha enrolado en las filas de Ciudadanos, como candidato a la silla de primer edil. Si alguien ha sido víctima de las descalificaciones y ataques desde las filas populares ha sido, por encima de PSOE, Izquierda Unida o los partidos derivados de Podemos, el propio Miguel Cazorla, al que se ha calificado como “imputado” en diversas ocasiones.

Pues bien, como quiera que no hay nada más cruel que el destino, ese mismo blanco de la diana es el que ahora se van a encontrar los del PP al otro lado de la mesa de negociación, si es que llegan a sentarse, con tres opciones por delante: pedirle que se abstenga a cambio de nada, llegar a acuerdos puntuales de gobierno o reeditar un pacto con división de áreas. No se antoja que Cazorla vaya a ser muy generoso en la negociación. Ha conseguido tres concejales y tiene pinta de que los va a hacer valer muy por encima de su valor real en el mercado.

Previous Post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>