Algo está podrido en nuestra justicia

Álvaro Fuentes Soler · Almería

 230117

El caso del homicida de género de Huércal de Almería demuestra claramente que hay algo que no ya es que no funcione en nuestra justicia, es que está completamente podrido, defectuoso, inútil.

Que un individuo con todas las denuncias que acumulaba pendientes, con antecedentes por violencia de género y en el ámbito doméstico y estando en busca y captura estuviera libre, que se permitiera el lujo de colgar fotos propias en sus redes sociales y que incluso hubiera utilizado los servicios sanitarios públicos durante ese proceso de la busca y captura, siguera vivo ese día, es una evidencia de que la justicia española es un desastre.

Una evidencia que se une al día a día que no deja de demostrar tal realidad: retrasos de años y meses en juicios, raseros diferentes para medir la misma tipología de casos según el juzgado o la provincia, contradicciones entre los diferentes estamentos judiciales demostradas en los recursos y apelaciones, cachondeo generalizado en las relaciones entre jueces, fiscales y letrados y, en general, una situación de desamparo y desconfianza que ha calado entre los administrados, es decir, entre vosotros y yo, que ha convertido a la justicia en un estamento no ya cuestionado, sino ampliamente rechazado y que necesita bastante más que una revisión, yo diría que una revolución urgente.

 En el caso de la violencia de género, nuestras instituciones están queriendo combatirla por la vía del ‘café para todos’. Se ha montado una justicia que culpa a todos por defecto, incluso a los inocentes, y deja campar a sus anchas a los culpables.

Hoy día, tan sólo hace falta una denuncia de una mujer, en este país, para que un hombre sea llevado ante la policía, o sea, detenido. Sin más. y sin embargo, un tipo con denuncias varias y busca y captura, que pone fotos alegremente en sus redes, no es atrapado hasta que consigue su objetivo: matar.

Y un humilde ciudadano como yo se pregunta: ¿no sería más efectivo dedicar los esfuerzos y recursos que se dedican a llevar a comisaría a todo aquél que es denunciado por una mujer, sin prueba alguna, a atrapar a los que verdaderamente sabemos que son criminales o criminales en potencia?

La ley, esta ley de violencia de género y este proceder en contra de los derechos de las personas y de la Constitución no está haciendo sino agrandar el problema. Y mientras, las mujeres siguen cayendo a manos de salvajes sin conciencia, mientras otros son llevados cada día ante el comisario o ante el juez por denuncias falsas.

Ése es el panorama. Le moleste a quien le moleste. ¿Vamos a cambiar las cosas o vamos a seguir así?

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