Alcazaba: cerrada por necesidades de la ciudad

Álvaro Fuentes Soler · Almería (Foto ‘Amigos de La Alcazaba’)

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Es lo que ha respondido la delegada de Cultura en Almería, Isabel Arévalo, al ver el lío que le han montado los trabajadores dela Alcazaba y del Museo Arqueológico, tras conocer que ambos cerrarán al público en las tardes de verano.

Cuidado que el debate no es baladí: como ustedes saben, la Alcazaba no se construyó ayer y, por tanto, ésta no es una medida que se toma a priori sino en función de una experiencia previa. Según parece, desde la consejería de Cultura entienden que las horas en las que va a estar cerrado el monumento  no tienen suficientes visitas como para justificar que esté abierto. En realidad, la Alcazaba va a permanecer abierta este verano de diez de la mañana a cinco de la tarde, horario que se incrementará de ocho a diez de jueves a sábado.

Los trabajadores tanto de la Alcazaba como del Museo han montado en cólera y se han manifestado. Además, su portavoz ha realizado unas duras declaraciones contra la consejería y su delegada en Almería. Entienden que se causa un perjuicio importante a la ciudad desde el punto de vista cultural. Al lío se ha incorporado también el portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Almería, Rafael Esteban, que ha aventurado que al consejero seguro que no se le ocurriría cerrar la Alhambra porque haga frío o calor, insinuando que si con la Alcazaba sí se comporta así, alguna discriminación habrá hacia Almería. Hay que recordar que el partido del señor Esteban participa del gobierno de la Junta de Andalucía, es decir, que el dardo se lo ha enviado a un compañero de coalición en el gobierno de Sevilla.

El caso es que, unos por otros, Almería perderá uno de sus principales atractivos culturales… y turísticos (porque aquí de momento nadie parece fijarse en el perjuicio turístico) durante las tardes del verano (permítasenos considerar noches al período que va de 20.00 a 22.00 horas).

Y el motivo parece ser una razón de rentabilidad, es decir, que cuesta demasiado mantener abierta la Alcazaba para el número de visitantes que tiene en esas horas. Entramos, pues, en la famosa pescadilla que se muerde la cola: si no van visitantes, se cierra la Alcazaba; y si está cerrada, no irán visitantes.

Se nos ocurre que, quizás, la solución pudiera haber estado en adoptar fórmulas e iniciativas para que vayan más visitantes a la Alcazaba, promocionarla más, llevar a cabo acciones conjuntas tanto entre las consejerías de Cultura y Turismo como entre las diferentes administraciones, a pesar de ser de colores políticos diferentes. Aunque no descartamos que la solución sea la correcta, es decir, si no hay rendimiento, se cierra. Pero ojo porque, por este camino, quizás nos podamos encontrar sin teatros, sin transportes públicos, sin ayudas a la dependencia e incluso sin monumentos, que podrían ser más rentables si se venden, en caso de que no haya muchos ciudadanos que se paren por la calle para contemplarlos.

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